viernes, 14 de diciembre de 2012

Un dia de perros ( 25 )

La rubia pone en marcha el vehículo arrancándole unos chirridos que no hacen presagiar nada bueno, lo cual hace que Gafitas le susurre en tono estrangulado a la conductora
"Intentemos que la vuelta no sea tan terrorífica como la ida, ¿vale?...tranquila"
"No me digas que me calme porque entonces me pongo nerviosa" gruñe la rubia agarrada al volante como si este fuese a empezar a girar y girar hasta salir volando hacia el espacio.
Solo puedo prestar una atención marginal a esas circunstancias porque ahora JeanClaude ha separado los muslos al máximo exponiendo un área pecaminosa gratamente poblada de matorral oscuro enmarañado, de hecho pone los puños debajo de las nalgas para elevar más el asunto a tratar y ordena
"Vamos. Chupa. Lo estás deseando, ¿o no?"
La verdad es que sí, y aunque la furgoneta se zarandea más que una vagoneta del Gusano Loco de la feria, me pongo a cuatro patas y comienzo por lamerle los muslos peluditos, embriagándome de los efluvios de su piel de macho psicópata.
"AAAAH...como me pones tío...vamos no te pierdas en preliminares, ve directo al grano" jadea JeanClaude pero aún así me hago un poco de rogar porque en ese momento tengo la sensación de ser el que lleva la sartén por el mango -nunca mejor dicho- y me agrada el papel de ser quien está controlando la situación por un minuto...
"Joder, es que estás tan bueno" cuchicheo refrotando la cara contra esas piernazas sin dejar de subir hacia arriba, de manera que cuando por fin meto la nariz en sus testículos, la polla de JeanClaude está roja como un tomate y parece a punto de explotar "...tío, te voy a hacer la mamada de tu vida" le aseguro, luego durante un segundo pienso en el karma chungo que tengo con el sexo durante toda esta historia, si se cumple la ley de probabilidades que llevamos desde el principio lo más seguro es que en breves momentos ocurra algo que me impida meterme ese caramelazo en la boca de manera que trato de evitar la predestinación, aplico la lengua plana en la base de aquel trabuco como si fuese a lamer un helado y comienzo a ascender hacia la cúspide deleitándome en el sabor cálido y salado, en el penetrante olor masculino que casi siempre se aspira cuando uno mete el morro en según que partes, subiendo hacia arriba, hacia el lugar donde me espera el gran premio...
...como era de esperar ni siquiera me he aproximado cuando suena un tremendo topetazo y de pronto me veo sentado boca arriba entre las dos chicas con la palanca de cambios a punto de hacerme un hombre entre los glúteos.
"¿q...q...que ha pasado?" balbuceo. La rubia ha dado con la cara contra el volante y trata de contenerse apretando con los dedos una hemorragia nasal parecida a la que yo tuve hace un rato, Gafitas en cambio está forcejeando con su cinturón de seguridad
"¿Que "qué ha pasado"? !Pues que la trastornada esta nos ha empotrado contra una farola! grita Gafitas evidentemente superada por una jornada que sin duda no está siendo lo que ella había proyectado esta mañana al levantarse. Cuando me enderezo veo que estamos en una calle más bien céntrica y alrededor nuestro se está montando un chocho de no te menees, otro coche nos ha dado por detrás, se ha arremolinado un montón de gente parloteando y dando voces, y por algún sitio veo destellar las luces azules de un coche de policía. JeanClaude a estas alturas ya se ha subido los pantalones otra vez privando al mundo de la gloriosa visión de su polla erecta y anda jurando de un modo que haría ruborizarse a algún rudo peón de la construcción.
"Mecagüen la puta, mecagüen la puta, vamos a portarnos todos bien o juro por mi madre que a mi me llevarán al trullo pero antes os dejo fiambres a los tres aquí dentro, ¿entendido?" grita. Luego me mira y ordena "tu, gordo. Túmbate en el colchón y hazte el muerto o parecido."
"¿y-y-y-yo?" tartamudeo como si no supiese quien era el gordo antes de que me agarre por el pescuezo y me tire en el mismo sitio donde estaba él hace un momento esperando a que le comiese el rabo "y vosotras id dando marcha atrás para sacar la furgo de la farola y a la poli le decís que vamos al hospital con una urgencia, que tu rubia estabas muy nerviosa y has perdido el control del vehículo."
"pepepe-pepepe-pepero yo no sé hacerme el enfermo" lloriqueo cual chucho pequeño.
Todos se vuelven a mirarme con gesto de incredulidad y JeanClaude compone una sonrisita indulgente.
"No me va a gustar hacerlo, pero si no ves manera de hacerte el inconsciente yo te echo un cable encantado"
Quiero decir "más tortas no" pero el muy animal estira el brazo y no puedo decir donde me golpea porque de pronto todo se queda a oscuras y dejo por un rato de existir...

"¿Se encuentra bien, cariño?...¿cariño?"
Alguien me está espabilando a base de unos cachetes en la cara que están rayando en la categoría de bofetadas manifiestas, así que tengo que abrir los ojos a la fuerza.
Buena parte del espacio visual ante mi se haya ocupado por una enfermera supergorda con bigotillo rubio y al menos medio kilo de máscara para pestañas en cada párpado. Al verme despertar sonríe, sujeta un termómetro ante mis narices y pregunta risueña
"¿Cuántos termómetros ve aquí?...no falle la respuesta o tendré que metérselo por el recto, ¡ha-ha-ha!"
"¡Uno!" exclamo apresurado, lo cual vuelve a hacerla sonreir benignamente.
"Era broma, pichoncito, no pensaba meterle nada por ningún sitio pero es bueno estimular al paciente en varios sentidos. ¿Puedo ayudarle en algo? ¿Le duele en algún sitio? ¿Se encuentra particularmente mal?"
"¿Donde estoy?" balbuceo mirando alrededor y viéndome rodeado de cortinas por todas partes.
"En un habitáculo de la sección de urgencias. Sus amigos parecían asustados pero el doctor decidió con acierto que lo que le había ocurrido no era más que un mal golpe y en cuanto despertase iba a estar como nuevo. No obstante hemos programado una radiografía para las 14:30, es decir, dentro de 45 minutos, para asegurarnos de que todo va bien en esa cabecita. ¿Le parece bien?"
"¡No!" chillo tratando de levantarme pero la gran mujer apoya una de sus manazas en mi pecho y quedo panza arriba sin poder moverme.
"Vamos chiquitín, no va a dolerle nada, y después nos quedaremos todos más tranquilos."
"¡No!" vuelvo a chillar aunque menos convencido.
La gran enfermera frunce el bigote con cara compungida.
"Cariño, si insiste en esa actitud tendré que utilizar las correas, dejarle atado a la camilla como una morcilla y pasará un rato muy incómodo hasta que terminemos con esto. ¿No le parece mejor relajarse y colaborar?"
"E-e-e-escuche, no ha sido ningún accidente, fue el tío ese que me trajo, el guaperas parecido a JeanClaude VanDamme, ese me noqueó para contar un rollo sobre que yo me encontraba mal. Tienen que llamar a la policía y que manden unas cuantas patrullas arriba a la parte alta, porque el tío tiene secuestradas allí a un montón de mujeres y no sé lo que puede hacer si yo no..."
La enfermera me ofrece una expresión preocupada y perpleja, luego agarra una jeringuilla, pincha un frasquito con ella y dice en tono suave
"Querido creo que está todavía bajo los efectos del shock traumático, así que voy a inyectarle una cosita que le va a ayudar a descansar un ratin y cuando se despierte ya habrá pasado la radiografía de su cabecita y estaremos todos más relajados, ¿qué le parece?"
"¡No!" vuelvo a chillar desesperado.
"Cariño, era solo una pregunta retórica" responde con gesto beatífico, me clava en el brazo la aguja y unos segundos después desaparezco de nuevo del mundo de los vivos...

...mi siguiente despertar es menos concreto en el tiempo, llevo un buen rato sintiendo como alguien me manipula y me zarandea de un lado a otro, y cuando por fin empiezo a darme cuenta de lo que sucede a mi alrededor estoy sentado a medias en una camilla mientras alguien termina de meterme el mono rosa de MercaChorbo por los brazos y me sube la cremallera.
"...al tipo que diseñó estos uniformes de trabajos tendrían que denunciarlo...¿de verdad le OBLIGAN a ponerse esto OCHO horas al día?"
Tengo que rebuscar en mi conciencia la razón por la que esa voz grave aunque femenina me resulta familiar, pero no consigo localizarla hasta que no termina de vestirme y se coloca ante mi. Es la superenfermera que me anestesió como a un gorrino antes de pasar por el matadero, radiante de satisfacción supongo porque todos sus planes han salido a pedir de boca.
"¿y-y-y-ya me han hecho la radiografía?"
"Ajá, gorrioncito."
"¿y salió algo malo?"
"Nanay dulzura. Está como una rosa."
"Entonces puedo irme ya..."
Me intento poner de pie pero siento un ligero vahido que me hace volver a sentarme en la camilla, con la cabeza dándome vueltas y el estómago revuelto como si acabase de bajar de una atracción de feria.
"Hum, lo que me temía, va a ser necesario llevarle a casa." masculla superenfermera pensativa para a continuación volver a sonreir de oreja a oreja "...pero buenas noticias, ratoncito, termino mi turno ahora mismo así que me ofrezco voluntaria para hacerle de taxista...nooo, no me de las gracias, para mi es un placer, mi vocación es ayudar al enfermo lo más posible, y no me importa sacrificar tiempo fuera de mi trabajo para dejar las cosas bien hechas."
"pero no estoy enfermo"
"no del todo, pero sí lo bastante"
"¿y la gente que me trajo aquí?"
"oooh, siento decirle esto, pajarito, pero volaron nada más dejarle. Espero que no los tenga catalogados como amigos porque un amigo no hace eso, es más, si un amigo mio me hiciese algo así..." oprime unos grandes puños con fuerza hasta hacer crujir los nudillos, lo cual me inmoviliza de terror "...pero no se preocupe, yo no soy su amiga pero voy a llevarle hasta su casa porque quiero y porque me apetece, ¿como se queda?"
Agradezco no tener el móvil encima porque si en ese momento oyese pitar al unísono el teléfono de la superenfermera y el mío, creo que volvería a desmayarme...

lunes, 10 de diciembre de 2012

Dangerous Liaisons ( 24 )



JeanClaude luce un apetecible look de vaqueros viejos extremadamente ajustados, una camisa a cuadros de manga corta que parece a punto de reventar y una sonrisa resplandeciente de galán de culebrón venezolano que me cuesta ignorar.
"Has visto todo lo que estoy haciendo por ti" me dice componiendo un falso pucherito con los labios "como me descuide me van a meter al trullo y todo porque no estás cumpliendo con tu parte del contrato"
"Ah, ¿si? ¿y cual es el contrato?"
"Ya sabes: tu eres el gordo feo que hace de todo, y yo el guapo que me aprovecho y te hago lo que quiero"
"Bueno, vale" digo haciéndome la mártir pero secretamente algo cachondo esperando ser violado por JeanClaude, supongo que la tensión sexual acumulada de la mañana me hace comportarme de esa forma tan poco natural en mi "estoy desarmado, vamos ahí detrás y me haces lo que quieras."
Como era de esperar él no se olvida de todo y se echa sobre mi con ojos lujuriosos, sino que chasquea la lengua y responde
"Demasiado tarde. Tenemos que irnos. Rápido, o le meto un tiro en el culo al barbitas ese que estabas a punto de follarte."
No debería ceder, porque tan pronto como Charly recuperece la lucidez en su intelecto volverá a babear tras el Deivid y me volverá a mirar como si hubiese aparecido una cucaracha dentro de su yogur desnatado con bifidus activos, y volverá a suplicar que me echen de MercaChorbo, y suponiendo que me libre de esta me veré en el paro con cuarentaytantos y terminaré mendigando a la puerta de las iglesias mientras el Charly y el Deivid siguen follando y JeanClaude se tuesta al sol en alguna playa perdida a la que haya escapado para huir de sus deudas con la ley, luego terminaré agarrando alguna enfermedad de esas que cogen los desheredados de la fortuna y dada mi constitución frágil moriré en un callejón entre dos cubos de basura, y seguramente Mr. Jones cuando pase por allí se hará pis en la cuenca de mi ojo en memoria del tiempo compartido...
...me vuelvo a JeanClaude y gruño
"Pégale un tiro a quien quieras, yo no voy a ningún lado. Que te den por el culo, zumbao."
Tanto él como Gafitas se quedan con los ojos desorbitados porque sin duda no es la reacción que esperaban, y me siento como un héroe por un instante.
"¿será posible como me complica la vida este hijodeputa?" masculla JeanClaude, luego da dos pasos hacia mi y me sacude un culatazo en la jeta con la pistola que me hace caer al suelo con la nariz sangrando a chorros. "Venga. Abre uno de esos portones en los que descargan los camiones y vámonos, o te sigo dando hostias hasta que entres en razón."
Se acabó mi minuto de gloria. Me pongo en pie sin soltarme el morro y vamos los tres hasta uno de las entradas de mercancía, en donde ya se oye el motor de algún camión que está esperando a ver si nos enteramos de que está ahí. Cuando abro está el jilipollas del Calvin Klein con su remesa habitual de cajas con calzoncillos y más pluma que un avestruz de tamaño adulto.
"OYE BONITA, LLEVO UN CUARTO DE HORA ESPERANDO AQUÍ, TE AVISO QUE NO TENGO TODA LA MAÑANA Y QUE A LA PRÓXIMA ME LARGO Y OS QUEDAIS CON EL CULO AL AIRE, ¿VALE? Y NO ME CUENTES EL ROLLO DE TENGO-UNA-HEMORRAGIA-NASAL PORQUE TU TIENES TUS PROBLEMAS Y YO LOS MIOS Y TE SORPRENDERÍA SABER EN QUÉ CONDICIONES HE VENIDO YO A TRAEROS CALZONCILLOS Y SUSPENSORIOS PARA QUE VUESTROS..."
El jilipollas frena en seco la perorata cuando ve la pistola de JeanClaude apuntándole a los huevos.
"Se trata de una emergencia, amigo" dice con una profesional sonrisa mi secuestrador "¿Puede usted descargarse solo? Este hombre tiene que salir de aquí ahora mismo, ¿entiende?"
"va-vavava-vavavaya si lo entiendo" dice el jilipollas con cara de ir a hacerse pis, y a pesar de lo que me duele el morro tengo que agradecer a JeanClaude que le haya dicho a aquel cretino todo lo que yo siempre quise hacer y nunca pude.
Dejamos al jilipollas descargándose él solo las cajas y corremos Gafitas y yo agarrados del brazo con JeanClaude pistola en mano apuntando al suelo y mirando a todos lados tal como si aquello fuese una película americana de las malas. No corremos mucho, llegamos a una furgoneta en la que distingo a la rubia trastornada de los baños sentada al volante, allí Jean Claude ordena a Gafitas ponerse de copiloto y con una sonrisita viciosa me dice:
"Tu y yo atrás. Que tal como está el tráfico yo creo que sí va a darte tiempo a hacerme una mamada, ¿qué me dices?"
Las mamadas son para mi como los bombones esos redondos que anuncian en la tele, que cuando me preguntan "¿quiere otro?" me es imposible decir que no, pero en esta ocasión me muestro un poco reacio a chuparle nada a JeanClaude, quizás debido a la carga de vibración negativa acumulada entre nosotros desde que empezamos con la relación. Por suerte mi raptor se agarra algo grande y grueso en la bragueta de sus vaqueros ajustados y me gruñe en la oreja
"¿ves qué burro me has puesto?...joder qué ganas te tengo, cabrón"
Una vez más mi escala de valores se reduce a polvo a la vista de un paquete bien puesto, y solo puedo lanzar un "guau-guau" lastimero del que se sabe rendido de antemano y tiene perfecta seguridad de que se va a tragar todo lo que haga falta. Gafitas se da cuenta por la mirada de profundísimo desprecio que me dirige un instante antes de cerrar la puerta de su lado, y también mi abuela fantasma que sentada sobre el capó de la furgoneta menea la cabeza negativamente.
"YO QUE TU NO LO HARÍA"dice solemne
No suelo darle palique al ectoplasma pero mientras soy arrastrado para ser sometido a todo tipo de deliciosas vejaciones sexuales tengo que preguntarla mosqueado
"¿y porqué no? ¿es que allá en los tiempos de los dinosaurios no conocías el refrán ese de "relájate y disfruta"? Pues es lo que pienso hacer"
JeanClaude se detiene un momento a hurgarse los bolsillos en busca de las llaves y abuela-ectoplasmatic aprovecha para volar hasta mi oreja y susurrar a voz en grito como es su especialidad:
"PERO MARICON...¿NO TE ACUERDAS DE LO QUE PASÓ CON EL FRANKIE? ¿NO TE ACUERDAS DE QUE CUANDO DESCARGÓ LAS PELOTAS Y SE LE PASÓ EL CALENTÓN TE DEJÓ TIRADO? PUES IMAGINA LO QUE HARÁ ESTE PSICÓPATA UNA VEZ LE ALIVIES LA TENSIÓN SEXUAL..."
Abuela tiene un poco de razón, pero eso ya lo había considerado yo y le sonrio con desenvoltura
"Tranquila, abue, pondré en marcha mis dotes de prostituta siciliana y le mantendré caliente como el rabo de una guindilla durante el tiempo suficiente como para urdir un plan y salir de donde sea. Soy un inútil para todo pero en cuestión de pollas, puedes estar segura de que..."
"¿PROSTITUTA SICI...?" empieza a vocalizar boquiabierta, y luego desaparece con la cara del que deja a alguien por imposible.
Pero bueno, ¿me va a enseñar mi abuela a mi como hay que mantener caliente a un tío?
JeanClaude me sacude una colleja un poco mosqueado
"¿estás hablando solo?...me pone nervioso...vamos, adentro."
La parte de atrás de la furgoneta es como suele ocurrir un batiburrillo de trastos entre los que destaca un desvencijado colchón que me hace pensar cuantos culos como el mío se habrán sentado ahí antes que yo.
"Rubia, conduce directo a casa. Y tu, Gafas, no hagas tonterías, no te voy a quitar ojo y si haces algún gesto extraño te vuelo la sesera, ¿vale?"
Gafitas no se menea, con lo cual no sabemos si ha comprendido o no, pero la rubia arranca y entonces Jean Claude, procurando no dejar más de un segundo la pistola fuera de su alcance, eleva el culo, se desabrocha los vaqueros y tira de ellos hasta la rodilla exclamando
"Aquí tienes, gordo. Mira como se alegra de verte."
Oh, cielos.
Ahí delante, entre los muslos abiertos de JeanClaude, tengo a la vista no una polla cualquiera, sino la jefa de todas las pollas. Un artefacto adecuadamente grueso y generosamente largo, con la cabeza apuntando a la barbilla de su propietario y dos pesados adornos navideños oscuros y peludos colgando bajo su base. Si existiese la empresa "MakingYourFavouritePollaEnterprises" empleada exclusivamente en diseñar para cada cliente la polla de sus sueños, a mi me hubiesen creado una justo así.
Amigo.
Qué hacer ahora.
Entiendo todo lo de las mujeres prisioneras en el sótano, la pedrada en la cabeza que de pequeño debió recibir JeanClaude y que le causó las lesiones irreparables que le hacen comportarse como se comporta ahora, y hasta entiendo el consejo de la abuelita sobre lo que puede hacer JeanClaude con todos cuando se le pase el calentón pero ¿qué puedo hacer?...no estaba preparado para esto.
Esto no es cualquier polla, es la polla perfecta, es...
La Polla...

sábado, 8 de diciembre de 2012

Love, love, love... ( 23 )


( Banda sonora apropiada para la lectura )


La generosidad de MercaChorbo llega hasta el límite de gastar el importe de una llamada telefónica para pedir un taxi que venga a recoger al Corneja y le lleve de vuelta a su casa. Charly y yo le despedimos diciendo adios con la manita mientras mi compañero pega la nariz al cristal y se aleja contemplándonos como si fuese a ocurrir una catástrofe terrible.
Yo la verdad es que estoy un poco nervioso porque estoy acostumbrado a que mi jefe me contemple como el que ve un ratón atropellado, y eso cuando tiene el día bueno. En cambio hoy tiene una expresión un poco soñadora en la mirada y las veces que me contempla de reojo es con un gesto más de extrañeza que de otra cosa...así que cuando el taxi del Corneja desaparece y nos quedamos él y yo solos, caminamos de vuelta al almacén bastante incómodos, separados un par de pasos y sin mirarnos a los ojos.
Una vez allí se rasca un poco el paquete a través de la tela rosa del mono y farfulla
"Tengo que hacer papeleo...aprovecha para recolocar todo esto un poco mientras tanto, ¿vale?"
No respondo, solo correteo hasta la otra punta para esconderme entre un par de montones de palets vacíos a tomar aire y ordenarme tranquilidad a mi mismo.
"Compórtate como el hombre adulto que se supone que eres. Si no haces mucho el gamba puede que mañana Charly te retire de tu puesto en los retretes y puedas volver a estar aquí...¿no crees que merece la pena el pequeño esfuerzo?"
Ignoro a mi abuela, que está sentada sobre una pila de cajas con una de sus medias ortopédicas enrollada alrededor de los ojos en plan "yo-no-quiero-verlo", y empiezo a dar una vuelta por aquí y por allá pensando en como puedo recolocar el material de la manera adecuada para facilitar el trabajo...no llevo ni cinco minutos cuando siento que alguien se me acerca por la espalda en el estrecho corredor que delimitan las mercancías a un lado y a otro.
Antes de que tenga tiempo de darme la vuelta unas manos se colocan en mis caderas y una pelvis se aprieta contra mi culo evidenciando algo duro y caliente, algo que no hace falta ser muy listo para adivinar de qué se trata a no ser claro está que alguien se esté entreteniendo en refrotarme el termo del café contra la raja del trasero. A la vez una barbilla peluda me acaricia el cuello mientras recibo un mordisco en el lóbulo de la oreja y oigo a Charly decir
"...joder...no sé qué me pasa pero desde que me he despertado de mi desmayo no he hecho otra cosa que pensar en el momento en que íbamos a poder estar tu y yo los dos sólos"
El Cool Water Light Blue me inunda las pituitarias, no puedo decir más que "arf-arf" mientras sin despegarse de mi espalda Charly me baja la cremallera del mono hasta el ombligo e introduce una de sus manos por ahí para acariciarme la barriga y las tetillas como si aquello fuese el pectoral de George Clooney y no una aceptable réplica del muñeco Michelín. Todo mi organismo me dice que eso no es normal, que Charly debe estar aún bajo el efecto de aquello que Ana le roció en la cara y que de alguna retorcida manera me estoy aprovechando sexualmente de él, pero qué quieres, nunca he sido un hombre de principios, por lo cual le agarro una mano y se la llevo a mi entrepierna susurrando
"no pierdas el tiempo ahí arriba chico, aquí abajo se encuentra el premio gordo"
...que no suelo yo ser tan urgente porque soy un tío al que le gustan los preliminares, pero temo que a mitad de polvo Charly recobre su ser habitual y le de un jamacuco o me deje sin polla de un bocado.
Cuando Charly aferra el premio da un respingo y la cosa dura que tengo contra la retaguardia también, estamos todos preparados, no hay tiempo que perder...
...me doy la vuelta, le meto la lengua en la boca y llevado por el mismo miedo a que esto sea un sueño y despierte antes de culminar meto yo también la mano ahí dentro y me da un vahido de placer al encontrar aquel cacharro al rojo vivo dispuesto para lo que sea menester.
Él se separa un poco, se baja el mono primero de un hombro, luego del otro y lo deja caer hasta los pies. La tranca de Charly queda un momento atrapada en el movimiento de la tela al bajar y luego recupera la posición de firmes golpeando con un sonoro "plop" la carne firme y peludilla que hay bajo su ombligo.
Cielos, en la vida me he visto en una igual, ahora pienso si no deberé mandar una cesta de flores o un jamón a "los-feos-también-follan" por hacer que todos mis sueños se hagan realidad...
Me arrodillo ante esa maravilla, desenrollo tres palmos de lengua y sintiendo el olorcillo cálido y especiado de los huevos de mi jefe me dispongo a obsequiarle la mamada de su vida...
...no he hecho más que rozar apenas aquello con mis labios cuando una voz conocida resuena en algún lugar del almacén muy cerca de nosotros. Es el jefe de personal, la misma buena persona que me concedió la prórroga de un mes en mi contrato laboral a cambio de una contundente sesión de tratos sexuales vejatorios...
"Tienen que estar por aquí, acaban de irse del comedor" le oigo decir "...¡Charly!...¿estás aquí?"
Charly pega un brinco, se sube la cremallera del mono hasta arriba y mientras trata de camuflar su aparatosa erección dice con voz atiplada
"¡Estamos aquí!"
No hemos tenido tiempo de componernos cuando aparece el degenerado aquel...¡con Gafitas!
"Esta muchacha quiere hablar contigo" me dice el jefe mientras Charly murmura algo como una excusa y desaparece con el rabo entre las piernas -nunca mejor dicho- "Debe tratarse de una urgencia grave, no me parece en absoluto pertinente que tengas que marcharte pero supongo que Charly podrá apañarse con alguno de los reponedores de aquí a la hora de salir...¿a donde ha ido este hombre?"
Gafitas apenas esboza una sonrisa tensa, después cuando el de personal da media vuelta para buscar a Charly ella se acerca a mi y dice en voz baja
"Lamento tener que volver a ver tu fea cara, pero pasa algo..."
"Lo sé, lo sé, me fui sin el gato pero pensaba volver a por él en cuanto saliese del trabajo, tranquila, yo..."
"NO se trata de tu gato....es el tío del chalet en la colina...me ha dicho unas cosas horribles, estoy acojonada...tenemos que ir tu y yo ahí arriba, tiene a unas cuantas mujeres encerradas en el sótano y no sé de lo que es capaz..."
"Pues vamos a la policía y que se joda" digo yo "no vamos a dejarnos coartar por ese hijo de..."
"No es tan sencillo...ha venido conmigo..."
La miro con incredulidad, luego avanzo poco a poco hasta asomar la cabeza por el pasillo central y encuentro al de personal y a Charly noqueados en el suelo. Junto a ellos y con una pistola en la mano está Jean Claude sonriendo como un zorro a la vista de un pelotón de gallinas.
"Por fin volvemos a encontrarnos...ya me lo pones dificil...¿no decían que los feos hacíais de todo?...pues a ti te veo un poco reacio..."

jueves, 6 de diciembre de 2012

Les vendanges de l'amour ( 22 )



...por fortuna el resto de la mañana hasta la hora del bocadillo transcurre con tranquilidad absoluta: no vuelvo a ver ni a Ana, ni a los seguratas, ni tampoco a Charly. De hecho no vuelvo a ver a nadie porque tras fregotear el charco de pis que me dejó como obsequio el amigo de JeanClaude, cumplo mi amenaza, me meto en un retrete, echo el candado y ahí sentado echo una siesta de la que solo me despierta mi reloj biológico avisándome de que es hora del almuerzo.
Tan profundamente he dormido que ahora dudo si todo lo ocurrido a primera hora de la mañana no será más que un sueño...
...por suerte camino del comedor me encuentro con el mismísimo Charly, que tras lanzarme una extraña mirada confusa farfulla
"¿Estabas en los servicios cuando fui hasta allí? ¿Puedes decirme qué ocurrió?"
"VAMOS, DILE QUE LE ACABABAS DE METER UN DEDO POR EL CULO Y TE DISPONÍAS A PRACTICARLE EL BESO NEGRO CUANDO TE CORTO EL ROLLO EL SERVICIO DE SEGURIDAD" cacarea mi abuela ectoplasmática haciendo una breve aparición. Evidentemente no entro en detalles, sonrío como si yo mismo fuese una buena persona y respondo:
"Te desmayaste. Vino el servicio de seguridad y te llevaron a la enfermería, me parece. No puedo decirte más."
Charly deja descolgar un segundo su adorable labio inferior como si hubiese perdido conexión con su sesera y luego me dice
"No sé...tengo sensaciones extrañas y cuando te he visto aparecer se han acentuado." se rasca pensativo su media barbita y añade "¿puedes pasarte por mi oficina después del almuerzo?"
"Oh, por supuesto. A sus órdenes, jefe" contesto haciendo un amago de saludo militar que le obliga a mirarme con gesto de no poder creer que yo sea tan jilipollas. Hasta yo me sorprendo a veces.
"Muy bien. Luego hablamos, entonces."
Entro al comedor en estado de calentón total porque algo en la actitud extraña de Charly me hace presagiar que la promesa de Ana está por concretarse y voy a hacer realidad mi sueño de follarme al jefe antes de salir del curro...
...mis pensamientos libidinosos se esfuman cuando veo al Corneja sentado en un rincón, sólo como siempre y royendo una zanahoria que acaba de sacar de un tupper.
Vale, me siento un poco avergonzado por toda la movida que se organizó en su casa a costa mía, pero a la vez estoy agradecido por ir a buscarme con su coche después de mi pesadilla ahí arriba en el barrio de los millonarios, y por darme asilo político después de eso. Así que avanzo con paso firme entre el relativo barullo de gente que va y viene, unos terminando su tiempo de descanso y otros empezándolo, y me siento frente a él. Por el ventanal que hay junto a la mesa se divisa el hermoso cielo azul que domina hoy la ciudad.
"¡aquí estoy!" exclamo jovial "Apuesto a que te estabas preocupando por mi..."
El Corneja ha paralizado la masticación de su zanahoria y me mira con algo que no sé si es malestar o preocupación. Yo como le conozco le doy una palmadita en el dorso de la mano estirando el brazo por encima de la mesa y me rio
"...siii, siii, me fui de estampida, y espero que le pidas disculpas en mi nombre a tu encantadora madre, a tus simpáticas hermanas y a tu...glup...a tu sociable hermano...es que no te puedes ni imaginar el estado en el que están las cosas, todo lo que me pasó anoche después de irme de tu casa, ¡y lo que me ha pasado hoy!" me inclino hacia él para poder hablarle en tono confidente y le susurro "...adivina a quien le he metido el dedo en el culo esta mañana..."
Los siguiente minutos son azarosos, el Corneja vuelve a demostrar su tendencia a atrangantarse poniéndose de color morado, tanto que tengo que dar un gritito pidiendo ayuda. Por fortuna en la mesa de al lado está el equipo de enfermería de MercaChorbo y un seductor ATS de aspecto caribeño le realiza al Corneja una rápida y efectiva maniobra de Heimlich, que hace expulsar a mi amigo un pedazo de zanahoria a velocidad de crucero contra el cristal y luego quedar boqueando con un color entre el amarillo blancuzco y el verde gusano.
"Joder, muchacho" le susurro sentado a su lado del banco y sujetándole por los hombros mientras el corrillo de curiosos se va dispersando "menudo susto de cojones que me has dado...No quiero parecerte borde pero mi vida ya está siendo de por si lo bastante interesante como para no tener que asistir a maniobras de salvamento a mis amigos en el rato del recreo...¿qué parte de "dedo-en-el-culo" te sobresaltó?"
No da tiempo a responder porque al momento aparece Charly, algo pálido también, que revuelve afectuosamente el cabello del Corneja y le pregunta
"¿Qué te  ha pasado, muchacho?...le has dado a todo el mundo un buen sobresalto..."
Mientras nuestro jefe se interesa por su estado de salud un poco de espaldas hacia mi yo extiendo el dedo corazón, me lo chupo y luego hago signnificativos movimientos de cejas hacia el trasero de Charly , lo cual hace al Corneja dilatar los ojos hasta el punto que no sé si van a salir rodando y tendremos que volver a llamar al enfermero morenito. ¿Será el personal médico también del mismo club que el resto?...
"Tranquilo, tranquilo muchacho " le dice Charly al Corneja en tono paternal "¿porqué no te tomas el resto de la mañana libre? Sacaré a este de la limpieza de retretes y se quedará conmigo en el almacén para cubrir tu puesto. ¿Qué me dices, eh?"
Oh, cielos.
Voy a estar solo ahí metido con Charly entre un montón de cajas.
¿Lograré que vuelva a caer en trance?

sábado, 1 de diciembre de 2012

You're so sexy ( 21 )






Cuando llego a los vestuarios todavía está allí Charly terminándose de ponerse el mono, y al verme llegar continua con la misma cara de ir a vomitar de un momento a otro el café con leche en los zapatos. No intento hacerme el guay porque mi sensibilidad extrema me muestra que no está el horno para bollos, solo voy hasta mi taquilla con gesto que espero parezca digno, la abro y para mi sorpresa es él quien rompe el silencio antártico diciendo:
"Tienes permiso para darte una ducha de cinco minutos antes de empezar a trabajar. No es por hacerte un favor a ti, sino al resto de la Humanidad que va a tener que aproximarse a tu organismo durante esta mañana. Apestas desde aquí."
Se retira con ese infartante culo haciendo "swiisss-swissss" mientras resbala bajo la tela del mono rosa y yo tras este acto de espontánea bondad por su parte empiezo a preguntarme si esa actitud distante no esconderá en el fondo una atracción irreprimible que trata de contener bajo una fachada de prepotente hijodeputa.
Me ducho de buen humor, tomándome mis buenos diez minutos para quitarme la mugre y el sudor producto de todo el estrés de la jornada anterior, después me enfundo el mono, sin calzoncillos como un gaitero escocés, y salgo erotizado al sentir la tela suavecita haciéndome cosquillas en el canalillo del trasero y otras zonas más erógenas que no hace falta nombrar. Por el camino hacia el cuarto de enseres de limpieza me cruzo con un rubio enorme muy parecido al que molía a tortas a Rocky en no-sé-cual de esas películas y me decido a preguntarle por JeanClaude alias recordemos que Adolfo:
"Eh, hola...te quería preguntar, ¿no ha venido Adolfo a trabajar hoy?...tenía que darle un recadito, ¿sabes?" coqueteo haciéndome la melindrosa.
Al parecer descubrir que soy un ser inteligente y que puedo comunicarme con el entorno le causa gran sorpresa porque me contempla como si acabase de ver a su gato dándole los buenos días, y solo pasados unos segundos responde:
"Ha llamado diciendo que se encontraba mal. Van a mandar a alguien en su lugar."
"Oh, pobrecito, pues si hablas con él le dices que se recupere, ¿okey, chato?"
Contemplo con alarma que el rostro se le vuelve colorado presa quizás de indignación y huyo correteando como una colegiala, contento pero en el fondo un poco preocupado por lo que me dijo la rubia en la puerta sobre la barbacoa y todo lo demás. Felizmente no tengo ni idea de donde fue a parar mi teléfono móvil en todos mis ires y venires del día anterior, gracias a lo cual ni localizo guapos ni hay guapos que puedan dar conmigo, imagino. Aún así accedo al servicio de señoras empujando mi carrito de los bártulos con temor reverencial por lo que me pueda encontrar, pero ahí dentro no hay ni una mosca. 
De hecho está todo tan limpio que ando sopesando la posibilidad de sentarme en uno de los retretes a echar una siestecilla para reponerme de la ajetreada noche anterior, cuando de pronto...¡zas!, la puerta se abre de golpe tras mío y entra Charly con ese gesto cariñoso que me tiene reservado en exclusiva.
"Ah, ya estás aquí" gruñe "Pensé que tendría que ir a buscarte a los vestuarios"
"Por favor, estás hablando con un profesional" digo aparentando suficiencia con el ánimo de hacerle esbozar una sonrisilla.
Entonces de un empellón se abre la puerta y aparece Ana, mi "tutora" en "los-feos-etc", que sin decir palabra se planta ante Charly, extiende el brazo y le pulveriza la cara con un spray plateado. Charly compone unos instantes cara de bobito encantador, parpadeando confuso y después se desploma como un saco en el suelo.
"¡Joder!¡Joder!" grito espantado "¿que-que-que le has hecho?"
Ella me contempla con unos ojos casi reptilianos y responde
"Mi parte del trato era que tu pudieses tener sexo con él antes de terminar el turno de trabajo, ¿verdad?...bien, la única forma por ahora de que eso ocurra es que él esté inconsciente, así que aquí le tienes. El efecto de la droga dura más o menos una hora, supongo que tendrás tiempo suficiente para relajarte. Durante ese tiempo estaré en la puerta para evitar que sufras intromisiones, no debes preocuparte. Buen provecho" La tía se pone en pie, luego se lo piensa, vuelve a acuclillarse, le abre el mono a mi jefe y tira de la prenda hasta dejársela enrollada en los tobillos. "Temo que te asalten escrúpulos de última hora, por eso me parece que tener a la vista la presa prometida te ayudará a culminar con éxito tu deseo." Sonríe con eficiencia y desaparece tras la puerta, diciendo con voz cantarina "Estaré ahí fuera, no entrará nadie, tranquilo."
De repente me quedo ahí, del todo atónito, con Charly tumbado boca abajo totalmente desnudo a excepción de un suspensorio que deja al aire dos nalgas rotundas, perfectas y ligeramente velludas.
"No lo harás, lo sé" dice el ectoplasma de mi abuela supongo que vuelto de unas horas de reflexión "no te aprovecharás de un hombre inconsciente, es más, saldrás de aquí corriendo y avisarás al servicio médico para que se encarguen de Charly, diciéndole antes a la zorra de la puerta que puede meterse sus favores donde le quepan."
"Oh, por supuesto" respondo mentalmente, pero la visión del precioso culo de Charly tan vulnerablemente expuesto me causa a mi pesar una terrible erección. Me chupeteo un poco el dedo índice y consigo que mi abuela ectoplasmática exclame horrorizada:
"¡NO IRÁS A HACER LO QUE PIENSO QUE VAS A HACER!"
"Prometo que será esto y nada más" digo distraido mientras me arrodillo a un lado de Charly y le acaricio el trasero peludito con un estremecimiento "...¡oooooh, esto es una puta maravilla!..."
Abuela salta sobre mis hombros y comienza a golpearme la coronilla infructuosamente dada su naturaleza inmaterial mientras grita
"¡NO PUEDES HACERLO! ¡SI LO HACES ESTARÁS EN DEUDA CON ELLOS, Y NO TIENES NI IDEA DE COMO TE LO VAN A HACER PAGAR DE CARO!¿ES QUE TENGO QUE DECÍRTELO TODO? ¿PUEDES SACARTE UN MINUTO DE LA CABEZA EL CULO DE ESE TÍO?"
Es tarde, tengo los ojos en blanco, vuelvo a chuparme el dedo índice con obscena delectación y comienzo a introducirlo entre los dos prietos glúteos de Charly...
...para mi sorpresa Charly, dentro de su inconsciencia, hace "¡oooh!" y levanta un poco la pelvis para facilitar mi avance.
"Ah, zorrilla, cuantos metros habrán circulado por aquí" murmuro en pleno extasis "apuesto a que si saco el dedo ahora y me lo huelo, aspiraré la fragancia del jabón dermoprotector que el Deivid utiliza para su higiene íntima..¿me equivoco, Charly?"
Charly eleva más las caderas y gracias a eso puedo ver que está totalmente empalmado...¡oh dioses, una hora va a quedárseme corta!...
Vista su disposición agradecida hago un poco movimiento de berbiquí con el dedo y luego, dado que no me ve nadie, lo saco de ese fruncido agujerito sonrosado y me lo chupo.
"...oooh, pero esto es una delicia, Charlitin...este culo debería ser declarado patrimonio de la Humanidad" canturreo y me arrodillo ante sus nalgas dispuesto a colocar la punta de mi lengua en el objeto de mis deseos antes de pensar en la punta de otra cosa "...¿me dejas que lo cate un poco más?...¿un poquito solamente?..."
El golpe de la puerta al abrirse de repente me sorprende en una poco digna postura con un palmo de lengua fuera a punto de introducirse entre los cachetes del culo de mi jefe, pero Ana compone el mismo gesto sobrio que si me hubiese sorprendido leyendo el diario deportivo.
"Cambio de planes" dice un poco de mal talante "Tu amiguito el raro debe tener alguna emergencia en el almacén y ha avisado a los de seguridad para que vengan a los servicios a buscar a su jefe. Ponle el mono más o menos en su sitio e invéntate una historia."
Yo que aún estoy salivando cual gorrión a la vista de gusano por culpa del ojete de Charly, protesto airadamente.
"¡Ah!...vale, entonces no hay trato, ¿no? No me le he follado, luego no tengo que dar nada a cambio."
Ana compone una sonrisa enigmática
"Dijiste antes de finalizar tu turno de trabajo, ¿no?...bueno, la mañana es muy larga, veremos que podemos hacer..."
Apenas acaba de hablar cuando la puerta del servicio se abre nuevamente y aparece el rubio de antes con otro cachotas de cabeza rapada y una media barba bastante morbosa, los chicos de seguridad en pleno.
"Oh, menos mal que han venido" dice Ana poniéndose la mano en el pecho como si tratase de contener los latidos de su corazón y señala como si no fuese un hecho obvio "hay un hombre inconsciente en el suelo".
El mismo rubio al que he preguntado por Jean Claude me lanza un bufido.
"Eres tu...¿se puede saber porqué le has dejado en pelotas?"
Charly sigue boca abajo con el culo un poco en pompa y el mono rosa enrollado en los tobillos, claro.
"Pensé que quizás necesitaría aire" aventuro
"¿Aire? Va a coger una pulmonía con tanta ventilación" dice el rubio borde y empieza a recolocar el mono a Charly con ayuda de su compañero. Después al ver que sigo ahí comprobando las maniobras vuelve a gruñir.
"Tu, fuera. Vuelve a tu puesto de trabajo."
"Estoy en mi puesto de trabajo, caballero."
"Ah, ¿eres el encargado de la limpieza de esto?"
"Ajá" asiento tratando de ser encantador.
"¿El que se encarga de fregar cuando alguien se mea fuera, no?"
Eso no ha sido politicamente correcto, por lo cual asiento de nuevo pero con dificultad.
Entonces el rubio se baja la bragueta, saca un chisme de escandalosas proporciones ( no sé si siempre será así o si la vista del trasero de Charly ha provocado una inusual afluencia de sangre hacia esa zona ) y alejándose un poco para no mojar a mi jefe, se pone a lanzar contra el suelo una meada de generosas dimensiones.
"¡Jo-jo-jo, como te pasas tío!" le dice su amigo de la barba.
"Ahora ya tienes algo que hacer en vez de estar mirando" me suelta el rubio con esa cara de borde que parece patrimonio exclusivo del servicio de seguridad de las instalaciones "Arranca y empieza a fregar."
Me avergüenza decir que el espectáculo del rubio haciendo pis me ha puesto un poco caliente, por lo cual solo inclino la cabeza con el rubor de una doncella y voy a por mi fregona mientras los dos gorilas agarran a Charly y se lo llevan de allí.
Cielos.
Cuanta tensión sexual, no ha hecho más que comenzar la jornada y ya tengo las pelotas doloridas e hinchadas como dos melones.
Mi pobre corazón no aguantará este ritmo hasta el anochecer...

sábado, 24 de noviembre de 2012

Vuelta al trabajo ( 20 )



"ABRE EL OJO, MARICÓN...¿O ES QUE QUIERES LLEGAR TARDE, QUE TE PONGAN EN LA PUTA CALLE Y NO HAYA SERVIDO DE NADA LA SESIÓN DE SEXO HARDCORE QUE PADECISTE CON TU JEFE?"
"...abueli...¿eres tu?..."
...cuando abro los ojos mi ectoplasma guardián se ha difuminado pero compruebo que ya está amaneciendo y según el despertador tengo todavía treinta y cinco minutos para llegar al trabajo a la hora.
"¡Trabajo!" me digo escandalizado. Todo el infernal día de ayer constituiría por si solo motivo más que suficiente como para pillarse un mes de baja psicológica por estrés y depresión, pero supongo que la abuelita tiene razón, no debo tirar por la borda todo el hercúleo esfuerzo que hizo mi esfinter anal ayer no yendo a trabajar hoy. Además tampoco tengo demasiadas ganas de llevarme una bronca de Gafitas si me encuentra roncando en su sofá a las diez de la mañana, prefiero salir de puntillas y desaparecer para que pueda creer que fui nada más una pesadilla y en realidad no estuvo a punto de ponerle los cuernos a su camionero con un  gordo poco agraciado y alérgico a los chochos como yo.
No me queda otra que salir en uniforme de tenista porque no traje nada más que lo puesto y el transportin de gatos...¡lo cual me recuerda a Mr.Jones!...¿le podrá su amor por mi y se lanzará a mis brazos nada más que le bisbisee un poco o se quedará en los brazos de Princesa?...
No tengo que preguntar, veo asomar su cabeza en lo alto del armario mostrando un gesto de suficiencia como de irse a echar un cigarrito tras una sesión sexual intensa, y comprendo que es en este punto en el que nuestros caminos se separan. El bicho no solo no se debate en la encrucijada de decidir si vuelve conmigo, su amo, o quedarse con la chica, sino  que además bosteza un poco, se lame una pata y desaparece de mi vista allá en las alturas.
"Pues que te den pol culo, piojoso", gruño y me largo de allí rápido y silencioso como un espía de los buenos...

...la ciudad luce tan irritante y vital como todos los días a esas horas: un tráfico del copón, montones de niñitos camino del colegio, amas de casa yendo a hacer la compra y ejecutivos de pacotilla con sus trajes de chaqueta corriendo a dar el callo a una oficina. Normalmente me dedico a puntuar a los tíos con corbata que se me cruzan a esas horas, me vuelvo a mirarles el culo y si tienen un notable alto los incorporo a mis fantasías sexuales cochinas para la hora del bocadillo. Pero hoy no tengo humor para tíos buenos, ayer tuve empacho y hoy me gustaría disfrutar de una jornada normalita y apacible, supongo que fregando retretes a no ser que la sesión sado-maso con el jefe haya logrado que me levanten el castigo y pueda seguir meneando cajas en el almacén. Además agradeceré al Corneja su disponibilidad, ayer le tuve todo el día al cien por cien conmigo, ha ascendido un montón de puntos en mi escala de valores...que carajo, tanto estrés me hace reconciliarme no sólo con él, sino en general con toda mi habitual rutina triste y vacía. La sensación es como la del que se marcha de viaje seis meses y luego llega al hogar, se descalza y se pone sus zapatillas de estar en casa. Tal y como suele ocurrir, no hace falta más que un pequeño revolcón del destino para mirar la anodina vida de uno con ojos de amor y de deseo.
Lo que ya es mucho pedir es que me de tiempo a pasar por casa a darme una ducha y a quitarme el traje de tenista, con lo cual debo entrar tal cual como mi organismo terminó tras la noche anterior.
El primer rollo chungo es encontrarme en la puerta de empleados a la rubia que ayer estuvo primero a punto de agredirme sexualmente en los servicios y que luego estaba en casa de JeanClaude cuando volví con el Corneja. Lleva unos pantalones oscuros holgados, una cazadora vaquera y el pelo con pinta de estar un poco sucio recogido en una coleta. Cuando se quita las gafas de sol y veo que luce un ojo a la funerala ya me huelo que no está allí por cualquier cosa.
Al verme se acerca al trote y me muestra que cojea ligeramente de una pierna.
"¡Eres tu!"
"Oh,si, soy yo, el tío al que tu novio loco estuvo tratando de cargarse durante toda la tarde-noche de ayer"
Hago ademán de seguir andando pero me sujeta por el codo y tira de mi para lograr que me agache dejando la oreja a su altura.
"...no es él,está como poseido" me susurra en tono espectral permitiendo que hasta mi sensible nariz llegue un aliento tirando a ácido "...las tiene a todas en el sótano: a su hermana, a la vecina vieja de al lado con esa puta mejicana que entró en el mejor momento a joderlo todo...y si no me equivoco ahora mismo estará atando como a un chorizo a tu amiga de las gafas para juntarla con las otras."la rubia se carcajea un poco como si se le hubiese perdido un tornillo mientras recibía la manada de tortas que le han sacudido y añade "te ha dado de tiempo hasta las doce de esta noche. Si no apareces, va a organizar una barbacoa gigantesca ahí arriba, jijiji...pero yo que tu no esperaría tanto, porque seguro que va a buscar formas de entretenerse hasta entonces y eso no va a gustarle nada a tus amiguitas"
Yo la contemplo con incredulidad y tengo que preguntar
"¿y todo esto es porque tu novio te puso los cuernos con un tío? ¿tanto se te ha ido la olla?"
"¡No!...¡Todo esto es por tu culpa!...¡todo es porque...!"
De pronto se detiene mirando algo que tengo a mi espalda, me doy la vuelta y...
...es ella, la asesora que anoche me enviaron los feos-tambien-follan y que tan mal rollo me dio.
Lleva el mismo vestido recto blanco sin mangas y el mismo aspecto de acabar de salir de la fábrica de muñecas articuladas. Creo que con un hercúleo esfuerzo logra que las comisuras de sus labios se levanten un poquito en un amago de sonrisa y me tiende la mano de un modo lánguido.
"Encantada de volver a verte. Anoche no tuvimos tiempo de hablar tranquilamente, espero que puedas dedicarme unos minutos porque puede ser importante para......."
......
...el tiempo se inmoviliza un segundo porque tras el hombro de la zorra robótica veo el bar de enfrente, el del Deivid, y ahí está el interfecto con vaqueros y camiseta de tirantes apoyado de forma indolente contra la pared y hablando...¡con Charly, mi jefe inmediato, mi bestia negra!...
...
"...seleccionado por tus cualidades únicas que hasta este momento han permanecido dormidas y solo nosotros hemos sabido desp..."
...
...están riendose, me es dificil reconocer a Charly con esa brillante sonrisa en vez de la expresión que me suele dedicar, similar a la que uno compone cuando se mira la suela del zapato tras haber pisado una caca de perro...
...
..."...ahora, pero pronto descubrirás lo que llevas dentro y hay que despertar, eres el adalid de una empresa BRILLANTE que hemos de acometer pero que es impracticable sin tu..."
...
...me quedo con la boca abierta cuando Charly hace amago de despedirse pero el Deivid le retiene, le pone una mano en el culo para aproximársele y le introduce un par de dedos de lengua en el morro sin pensar en quien pueda estar presenciando el espectáculo.
¡Mi jefe y el camarero del bar de enfrente liados! Eso echa por tierra la teoría de que las personas con gustos comunes tienen una afinidad, porque a Charly y a mi al parecer nos pone el Deivid y sin embargo él no puede verme a mi y yo tampoco puedo verlo a él la mayor parte del tiempo. Sigo sin dar crédito cuando Charly se separa aún reteniendo la mano del Deivid entre los dedos sin duda con la idea de entrar a trabajar, y en como este último aún tiene tiempo de susurrarle algo al oido, a buen seguro una obscenidad que hace reir a Charly pero a la vez también le obliga a reacomodarse el paquete dentro de sus  ajustados vaqueros como si  lo sugerido le hubiese puesto un poco palote.
...
..."...pero¿has escuchado una sola palabra de lo que te estoy diciendo?"
...
...creo que al verme a la puerta de Mercachorbo al Charly se le baja la semierección al momento porque compone la expresión que me dedica habitualmente y al llegar hasta a mi masculla
"Ya sé que tengo que aguantarte hasta fin de mes. Creo que sería buena idea que te fueses cambiando ya y yéndote a los servicios."
"¿Otra vez?" gruño
"Otra vez. Durante toda esta semana vas a seguir allí. "me dedica una sonrisa de hijoputa antes de seguir hablando "puedes cabrearte y despedirte, claro, pero sería tirar por la ventana todo el tiempo que tuviste que estarle comiendo ayer la polla al jefe, ¿verdad?"
Tiemblo de ira y no soy capaz de responder nada porque no sé si será mejor algo sucio y ofensivo o si por el contrario funcionaría mejor algo pelota y arrastrado, con lo cual se ríe suavemente como el que lleva la sartén por el mango y desaparece dentro del edificio.
Tardo unos segundos en ordenar mi cabeza y reparar en que las dos mujeres siguen ahí contemplándome con cara de estupefacción.
"¡No te has enterado de nada!" se maravilla Ana "Eres todavía peor de lo que me había imaginado..."
"No sé que rollito os traeis tu, la trastornada esta y todos los demás" tengo que decirle a la friki esa al fin "pero no voy a tragar. No habeis funcionado, no me he comido una rosca desde que he empezado a aguantar vuestro acoso de pesadilla y por tanto, no voy a mover un dedo en la dirección en que me indicais ninguna de las dos. No, a no ser que..."pienso algo grotesco de puro improbable y añado"...a no ser que me haya podido follar a ese tío que acaba de entrar antes de que finalice mi turno de trabajo...¿capisci?...¿entendido?...¡pues a tomar pol culo las dos!"
Me quedo satisfecho porque ninguna encuentra palabras apropiadas para darme una respuesta condundente, y me vuelvo para iniciar la jornada de trabajo...

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Una velada romántica ( 19 )



Gafitas vive muy cerca de "La Gallina Rosa", en el ático de un vetusto edificio de cuatro plantas sin ascensor, así que no tardamos ni cinco minutos en caminar hasta el portal  sin decir palabra. Supongo que ella pensando si está haciendo bien o no, y yo preguntándome si no será una situación demasiado embarazosa para ambos el tenerme allí, sin pijama y con el traje de tenista que tan gentilmente me cedió el Corneja oliendo a pis de gato y otras cosas peores. Cuando saca la llave y abre la puerta, me echa un rápido vistazo y dice
"Ahora toca subir escaleras..."y luego como si fuese eso lo que en realidad tenía previsto decir, añade casi sin pausa intermedia "...me está pareciendo todo una locura, pero no sé, esa tía que se presentó en la puerta del local me dio tan mal rollo y tu parecías tan asustado...de todos modos el piso de abajo está ocupado por tres tíos que son bomberos y saben que si me oyen gritar tienen que subir al momento para moler a palos al tío que me esté molestando."
"No era necesaria la advertencia. Voy a estar aquí calculo que no más de tres o cuatro horas, luego tengo que presentarme de nuevo en el trabajo. Antes de que te des cuenta ya me habré largado..."
"Ya lo sé, ya lo sé, pero mientras ibas y volvías Marga ha estado comiéndome la cabeza sobre lo peligroso que es meter en casa al primer tío que llega por ahí pidiendo ayuda, y he terminado un poco asustada, eso es todo. Venga, vamos, nos tomamos una copa de vino y luego te estiro el sofá cama para que duermas ahí abrazado a tu minino."
Más vino. Recuerdo fugazmente la apasionada cena con la familia del Corneja, el tempestuoso final y me dan ganas de tirarme de los pelos. Por haberme dejado influenciar por mi complejo de inferioridad, mi temor de herir los sentimientos de mi amigo y no haber echado un polvo salvaje con el Gaetano, basicamente. No me extraña que "los feos tambien follan" me hayan mandado una asistente porque no se explica que con la banda de potros con la que me cruzado hoy y todos dispuestos a tener sexo conmigo, no me haya comido un colín en toda la jornada. Se puede decir que sigo en mi línea habitual de padecer todos los inconvenientes y ninguna de las ventajas de la situación...
...el piso de Gafitas es pequeño y encima está abarrotado de trastos, pero a cambio tiene una hermosa terraza desde la que se divisa un mar de azoteas y antenas de televisión bajo la luz de la luna. A recibirnos sale una gatita blanca con manchas de color café con leche que ronronea al ver a su dueña pero eriza un poco el lomo al verme a mi trayendo nunca mejor dicho gato encerrado.
"No seas tonta, Princesa, estos amiguitos vienen a hacernos una visita y vamos a tener que comportarnos como chicas bien educadas, ¿vale?" dice Gafitas en ese tono que adoptan los amantes de los animales y que se supone debe parecernos entrañable al resto de la humanidad. A mi más bien me induce a pensar que Gafitas es una chica solitaria y necesita algo más que un gato para llenar sus espacios vacíos, pero me lo callo, abro el transportin de Mr.Jones y empleando el mismo tono de memo canturreo:
"Ya puedes salir, chatongo, saluda a tu amiguita."
"Chatongo" sale del transportín como un diablo de tasmania, bufando y arrasando a su paso todo lo que pilla para perplejidad de Gafitas y de Princesa, que le mira no sé si con cara de "pero qué degenerado me han metido en casa" o de "que chico tan divertido". Al no tener más posibilidades de fuga termina encaramado en lo alto de un armario emitiendo un maullido de esos que dan mal rollo e inspiran temor en los que están cerca para escucharlo.
"Pobrecito" dice Gafitas "estará asustado, claro. Vamos a dejarle que se relaje un poco y cuando esté más tranquilo y le ponga la cena a Princesa seguro que baja también a picar algo."
Que lástima, si el ventanal que da a la terraza hubiese estado abierto quizás Mr. Jones habría salido por ahí como una centella, pegado un salto y abandonado el mundo de los gatos como una estrella del puenting, pero Gafitas no hace amago de abrir y yo me dejo caer en el hueco que encuentro en un sofá lleno de papeles y libros escritos en un idioma indescriptible.
"Perdona, son los apuntes de alemán...ahora lo despejo todo, ¿vale?"
Mientras Gafitas recoge por ahí un poco y se va a la cocina a por el vino, Princesa se sube a una mesa cercana y sentada sobre su trasero se dedica a observarme fijamente como si yo no fuese trigo limpio...¿pero qué se han creido estos bichos?...agarro un librito que aún queda a mi lado con la gran mentira en la portada de "EL ALEMÁN ES FÁCIL" y se lo lanzo, con tan buen puntería que le acierto en la cocorota. Princesa abandona su atalaya con un maullido vengativo y sospecho que he sellado lo que va a ser nuestra relación de ahora en adelante pero qué diablos, no voy a hacerme novio de Gafitas ni voy a quedarme a vivir allí ni nada por el estilo, de hecho estoy barajando la posibilidad de que ya que la chica no sabe nada de mi, por la mañana largarme de puntillas y dejarle de regalo el marronazo de Mr.Jones. La idea me hace sonreir un poquito y al volver ella y encontrarme con esa cara de estúpida felicidad sonríe también.
"Vaya, estás más relajado...me alegro" dice tendiéndome una copa y sentándose a mi lado "cuando apareciste por el bar tenías cara de haber pasado un día duro." Luego pasa un ratito forcejeando para sacar el corcho mirando con el ceño fruncido alrededor como si se preguntase donde está su gatita. Pienso en decirle que se metió corriendo al baño, pero no quiero hacer ver que me he prestado más atención al gato de la que merece y nada más sigo con la sonrisa estúpida dejando vagar la mirada por el salón. En una estantería localizo una foto de ella con un macho de primera, enfundado en una camisa que parece a punto de reventar bajo todo el montón de carne prieta que hay debajo, pelo y barba oscuros y ojos claros.
"Caray, ¿ese es tu novio?" pregunto mordiéndome el labio inferior contemplando ese pedazo de potro que sonríe a la cámara mientras la abraza por la cintura "menudo...tio", describo escuetamente para no resultar obsceno ni escatológico.
"Ajá" dice ella llenando mi copa y a continuación la suya "¿a qué es guapo?"
"Uff. Tiene que ser duro tenerle tanto tiempo por ahí con el camión."
"Lo es" responde con el tono de quien está cansado de darle vueltas a una cuestión. Se levanta para poner en marcha el reproductor de música y empieza a sonar una música suavecita e irreconocible de rollo cultureta que desde luego no es nada que yo haya oido nunca en "los cuarenta principales "Pero esto es lo que hay, y por ahora me valen más las ventajas de lo que me pesan los inconvenientes, ¿sabes?"
No, no lo sé, porque mi vida está ausente de inútiles ideas románticas y de cosas que me hagan dar vueltas la cabeza sin ton ni son. Mis vinculos afectivos con otros seres humanos se limitan al sexo en zonas de cruising y sesiones masturbatorias a través de la webcam,por lo cual todo eso de las ventajas y tal se me escapa un poco. Seguramente esa idea promiscua de las relaciones personales me hará entrar en la categoría de "pequeño degenerado", pero no impide que no sepa camuflar mi auténtico pelaje y aparecer ante la gente como Gafitas con una fachada politicamente correcta. De ahíi que no me cueste nada sonreir con fingida ternura y canturrear
"Que bonito es el amor..."
Gafitas agradece la empatía con una sonrisa y vuelve a dejarse caer en el sofá a mi lado, haciendo uso y abuso de mi buen rollo para empezar a contarme una historia interminable de como conoció al camionero y todo lo que vino a continuación. Yo sonrío con los ojos brillantes como si estuviese escuchando sin perderme ripio de todo pero mi cabeza se encuentra a varios kilómetros de altura, dándole vueltas al día anómalo que acabo de tener a consecuencia de "los feos también follan": mi casi expulsión del trabajo, Jean Claude, Frankie, el loco de la capucha y luego Gaetano...un 50% de personas con evidencias graves de trastornos mentales, si vas a ver. Aún así dejo vagar la imaginación planteando un trio virtual con Frankie y Gaetano que me hace incluso salivar un poco más de la cuenta...
...no sé cuanto tiempo llevamos así, ella bebiendo copa tras copa de vino y yo traspasando todas las fronteras éticas y morales dentro de mi cerebro -que para eso están las fantasías-, cuando de repente me contempla con el entrecejo un poco fruncido como si la costase visualizarme con claridad y farfulla
"oh Dios, me voy a arrepentir pero creo que voy a besarte..."
Esto me devuelve a la realidad en un instante, pego un bote como un conejo y exclamo
"¡pero que dices, mujer!...antes de ir más allá debes saber, si no lo sabias ya, que nunca me he hecho un chochito, y por el momento tampoco tengo intenciones de..."
"¿QUÉ?" exclama ella poniéndose también en pie de un brinco y a continuación me vacía lo que le queda de la copa sobre la cara con un gesto violento. Después se lleva la mano a la boca como si no diese crédito a lo que acaba de hacer mientras yo me retiro el vino de los ojos con ayuda del borde de mi camiseta de tenista, se va corriendo a su habitación y desde allí gimotea
"¡tienes que irte mañana!...eres nefasto, sacas lo peor de cada persona...no te quiero aquí cuando despierte."
Aún así tiene un instante de debilidad que dura lo bastante como para tirarme una manta y una almohada con las que pasar lo poco que queda de noche, luego cierra de un portazo y me deja solo en su salón con la musiquilla cultureta y los dos felinos, Princesa y Mr.Jones, intimando en lo alto del armario.
Me pregunto si será verdad, si todo lo que va ocurriendo en el día de hoy no es por culpa de ningun complot  ajeno a mi sino a causa de una facultad innata de mi persona para despertar el caos.
Me da tiempo a preguntarme, además, si Mr. Jones estaría capado cuando aquel jilipollas me lo dejó en casa, y si no es así, lo que puede hacerle a Princesa mientras todos dormimos.
Luego, por fin, me duermo y el mundo se desvanece en un segundo como si alguien apagase la luz.