sábado, 22 de diciembre de 2012

¡ Mayday-mayday ! ( 27 )



Si hubiesen apostado conmigo cual iba a ser el espectáculo que íbamos a encontrar Superenfermera y yo una vez que hubiesemos atravesado el umbral de la casa de JeanClaude, creo que habría acertado de pleno: en el salón con vistas a la piscina y a la ciudad están atadas como morcillas Gafitas, la amable ancianita de la casa de al lado y su robusta asistenta mexicana ( no sé qué tipo de dardo tranquilizante emplearía para noquear a distancia a semejante jabata ), y a la que yo creía difunta hermana, la cual a pesar de mis temores parece en buen estado de salud. La única sin atar es la rubia pero se la ve tan jodida que no hace falta sujetarla porque no llegaría muy lejos a ningún sitio con la sola ayuda de sus propios pies.
En medio de ese escenario de dominación y humillación femenina, está JeanClaude ataviado nada más con un suspensorio que parece de ganchillo en su parte frontal y al límite de su capacidad al tratar de retener una polla que está un paso más allá del estado comúnmente conocido como "morcillona". Entre las manos, claro, sujeta un rifle de caza con mira telescópica que nos está apuntando a los morros.
Superenfermera lanza un bufido por las fosas nasales que imagino ha dejado escapar una nubecilla de humo pero no mueve un músculo cuando el colgado ese lanza una carcajada.
"Vaya, pero si has traído refuerzos. ¿Ese mastodonde va a dejarse atar sin protestar o voy a tener que anestesiarla como a la puta mejicana?"
Vistas las miradas que le dedican las dos aludidas, no me gustaría estar en el pellejo de JeanClaude si ese arma queda en algún momento lejos de su alcance.
La rubia se acerca temblorosa a Superenfermera y balbucea
"Señora, si no le importa voy a tener que atarla."
"Señorita, cielo, no estoy casada" gruñe mi enorme benefactora y luego dilatando mucho los ojos en una mueca terrible añade "Pero deberás esmerarte, durante mi temporada como enfermera en prácticas en Camboya me enseñaron todo tipo de técnicas de liberación para situaciones como esta."
La rubia se vuelve aterrada a JeanClaude pero este lanza una risotada
"La gorda se está tirando un farol, estúpida. Átala y hazla sentar con las otras. El feo y yo tenemos que resolver deudas pendientes y no estaría bien hacerlo delante de tantas señoras."
"¿Va-vas a dejarme aquí con todas ellas?" chilla su cómplice "¿y qué se supone que tengo que hacer si deciden rebelarse todas a la vez?"
JeanClaude pone los ojos en blanco con gesto de exasperación.
"Están atadas, y vas a estar al cargo de una pistola, ¿vale? Si alguna se mueve le pegas un tiro en una pierna o algo así y eso le quitará al resto las ganas de hacerse las listas."
La rubia se pone blanca pensando en la idea de darle un tiro a nadie, supongo, y comienza a enrollar una cuerda en torno a las muñecas de la enfermera como quien intenta atar un banderín al cuerno de un rinoceronte. Mi raptor se queda apuntando a las dos mujeres mientras la chica completa su labor y por fin le coloca una tira de un esparadrapo brillante en el morro a mi protectora. Al verla dilatar las pupilas creo que piensa como yo en la escabechina que eso va a hacer en su mostacho rubicundo cuando la liberen de la mordaza, luego hace un imperceptible gesto de asentimiento con la cabeza en plan "yo-controlo" y me marcho detrás de JeanClaude a un dormitorio situado en la parte trasera. También allí hay un enorme ventanal pero por él solo se divisa el exuberante arbolado que rodea la casa. En el centro de la habitación hay una enorme cama circular y alrededor poca cosa más: una mesita de diseño vanguardista, una alfombra peluda y lo que imagino son las puertas de unos armarios empotrados.
En el techo sobre el picadero hay un gran espejo y en una esquina una cámara de video sobre un trípode con la cual supongo este trastornado grabará sus aventuras.
"Vaya ¿y este es el dormitorio de tus padres?" digo en tono sarcástico para demostrar que no tengo miedo a nada "pues tu papá debía traerse aquí montones de fulanas, ¿eh?"
JC rie en tono ligero como si eso se tratase de una cita romántica y no tuviese secuestradas un montón de tías en la habitación de al lado.
"Nooo, el dormitorio de mis papis está al otro lado del salón, esta es mi habitación."
"¿y que les parece lo del espejo y la cámara de video? ¿no se preguntarán si no eres un poco raro?"
"Bueh, la cámara se quita y se pone, y el espejo es una mejora que he introducido mientras ellos están fuera. Me gusta verlo todo desde todos los planos...tu vas a ser la estrella de mi próxima producción, ¿qué te parece?...creo que será tu primer papel estelar y también el último, porque cuando acabe contigo solo vas a servir para que te enlaten y te sirvan como comida para gatos, pero mientras tanto ¡qué papelazo!, ¿eh?"
"Hum, lo siento pero no me mola el rollo sadomaso" digo arrugando la nariz como si no me estuviese dando por enterado de mi situación, pero JC se encarga de ponerme en situación al momento.
"¿Y a quien le importa lo que a ti "te mola" o "no te mola"?" dice con una risita, luego recompone el gesto serio y ordena "vamos. En pelotas y a la cama."
"No te preocupes" dice mi yo analítico con tranquilidad "todo está perfectamente calculado y seguramente en cuanto hagas el amago de meterte la polla de ese tío en la boca ocurrirá algún desastre, un meteorito impactará contra la Tierra, todo el mundo saldrá pitando y una vez más te quedarás sin follar."
"Oh, es cierto" me digo para tranquilizarme mientras JeanClaude se espatarra sobre la cama con los muslos muy abiertos y el arma al alcance de la mano, esperando sin duda que sea yo quien le quite el suspensorio."A buen seguro apenas me arrodille para echarle mano a ese impresionante trabuco ( que en esta situación de crisis no debería de impresionarme pero a pesar de todo me impresiona ), algo sucederá y me quedaré UNA VEZ MÁS sin comerme un colín como desde el mismo momento que comenzó toda esta historia. ¿Que tipo de castigo divino es este? ¿Habré muerto y estaré dando vueltas por uno de los círculos del infierno y no me he enterado todavía?
JeanClaude agita un poco la pelvis y vuelve a apuntarme con el arma
"Venga, pensé que ibas a hacerlo encantado, me estás defraudando. No es que no me dé morbo forzarte, pero no sé, pensé que yo te gustaba...¿no soy un tonto romántico?"
Tengo que echarle un vistazo a la cara para verle la mueca burlona y darme cuenta de que en realidad no lo está diciendo en serio. Yo en cambio empiezo a quitarme mi mono rosa de Mercachorbo con lentitud deliberada mientras le prevengo
"Yo que tu no lo haría. Si empiezas, va a pasar algo y se te va a volver a ir la cosa de las manos como ocurrió cuando estábamos en la furgoneta..."
JC me contempla con incredulidad y luego suelta una risotada despectiva, tirando de suspensorio muslo abajo y dejando al aire de nuevo esa maravilla.
"Venga, déjate de rollos y chúpame la polla".
Bien, si a causa de esta mamada se inicia el día del Juicio Final, que la Humanidad sepa que no lo hice voluntariamente sino amenazado con un arma.
Me despojo del todo de mi mono quedando en pelotas ante mi secuestrador, luego me pongo a cuatro patas y componiendo un gesto de gatita que hubiese conmovido al mismísimo Mr.Jones, maullo
"¿miau?¿miau?¿me dará un poco de lechecita, señor?"
JC se parte la caja de la risa como es natural, yo le ignoro y continuo avanzando, gateando y meneando el trasero con un palmo de lengua fuera pensando en que si tengo que fallecer aplastado porque un Boeing 747 impacta contra el chalet debido a la deriva de los acontecimientos que se suceden tras mis decisiones sexuales, pues será una buena muerte morir con ese pedazo de mango dentro de la boca.
Avanzo centímetro a centímetro, un poco encogido pensando en qué momento va a suceder la hecatombe pero a la vez con la boca hecha agua contemplando el pedazo de pepino que JC sujeta ahora en posición vertical apuntando al techo, y cuyo aroma a macho ya puedo olfatear desde donde estoy.
Avanzo más, otro poco más, me deslizo como una serpiente entre las musculosas piernas de JeanClaude recreándome en esos muslos velludos y le logro hacer gemir
"Que cabrón, qué cachondo me estás poniendo"
Alrededor el silencio sigue siendo absoluto, solo roto por el murmullo de Madonna canturreando ahora el "Material Girl", supongo que la rubia ha puesto algo de música para relajar a las prisioneras y de paso no oir el revuelo que pueden formar dos tíos en pleno acto de fornicio masculino.
No hay catástrofes naturales, ningún terremoto sacude la tierra cuando hundo la nariz en los huevos recubiertos de pelusilla de JeanClaude y me impregno de su olor.
Cielos, estoy como una moto.
El sentido común me aconseja meterme ese cachiporrón en la boca cuanto antes no sea que mis temores se hagan realidad, y sin más lo agarro entre mis temblorosos dedos ( oh, que firmeza, que calidez, que textura ) saco la puntita de mi lengua y con un escalofrío mezcla de deseo y de terror por lo que pueda estar por venir, doy una pasada por esa cabezota colorada, una rapidísima en plan toma de contacto.
Ooooh joder, sabe a melocotones en almíbar y a otra cosa que no logro descifrar. JeanClaude, que ha sufrido un poco imagino durante la espera, lanza un gritito nada masculino.
"Vamos-vamos-vamos, cómetela toda, tío"
Se trata de una orden superflua porque en este estado de calentón cósmico nada podría impedir que terminase de meterme ese trasto en la boca. Le separo los muslos con la palma de las manos para dejar todo el campo de batalla a la vista y quedo unos instantes preciosos indeciso sin saber por donde empezar cual si aquello fuese una mariscada y no supiese si tirar por el percebe o por el berberecho. Mi vista capta el berberecho y sin pensar me chupo la punta del dedo índice con quién-sabe-qué-perversas intenciones, luego lo acerco tembloroso, lo deslizo poco a poco por su entrepierna en dirección a sus nalgas, me lo vuelvo a chupar para captar el saborcillo de la zona y a continuación...

A continuacíón la puerta del dormitorio cae al suelo literalmente arrancada de sus bisagras y aparece Superenfermera sudorosa y sujetando el arma que hace un momento tenía la rubia entre sus manos.
"Cariño" me amonesta con voz crítica "de verdad le parece el momento adecuado para ponerse a hacer este tipo de cosas"
"yo-yo-yo...yo solo pensaba en el bien común" acierto a tartamudear rojo como un tomate tal cual si mi madre me hubiese pillado in fraganti en el retrete con un amiguito del instituto.
"Bueno ahora seré yo quien haga el papel de benefactora: póngase la ropa encima y vaya desatando a todas esas mujeres de ahí mientras yo me encargo de este tío."
Superenfermera luce apocalíptica con su moño desbaratado, el gorrito blanco medio caido, las medias arrugadas y el morro enrojecido tras el momento depilatorio que habrá sufrido al quitarse el esparadrapo. Parece de muy mal humor y lo único que el sentido común invita a hacer es exactamente lo que ella mande.
"Oh, menos mal que ha venido, si no llega a ser por usted..." digo mientras me calzo mi mono rosa haciéndole un poco de peloteo.
"Ya, querido, y si hubiese aparecido media hora más tarde hubiese sido muchísimo mejor, ha-ha-ha, lo estaba pasando de maravilla, ¿eh? ¿o se cree que eso se debe nada más a que se alegra mucho de verme?" se carcajea apuntando con el arma a mi todavía abultada entrepierna "pero creáme cachorro, ahora se siente mal y puede que un poco frustrado, pero cuando todo haya pasado me agradecerá que interrumpiese justo en este momento. Ahora pórtese bien y..."
No puedo moverme del sitio porque como en las viejas películas antiguas, cuando parece que todo ha terminado aparece alguien que ya habías borrado de tu memoria.
"Aunque en estos casos como se suele decir a veces "la tripulación es sacrificable", preferiríamos hacer esto con el menor número de perdidas posibles.¿podría deponer su arma sin el uso de la fuerza, querida?" dice una voz de sobra conocida para mi.

...es Ana...

martes, 18 de diciembre de 2012

Dos en la carretera ( 26 )



Superenfermera me arrastra fuera del hospital casi sin tener que mover yo los pies, inmovilizado bajo su brazo cual ratón campestre en pata de gavilán, y me planta frente a un Seiscientos color verde manzana con aspecto de haber pasado muchos padecimientos en su vida automovilística. Al parecer tengo una predestinación con los Seiscientos porque dudo que haya muchos más censados ademas del de esta fiera y el de mi amigo el Corneja.
"Vamos, conejito. Irá de copiloto indicándome el camino. ¿Le parece bien?"
No me explico todavía como hará ella para acomodar esa impresionante anatomía en el interior del cochecillo, pero el gesto de abrir la puerta y señalarme mi asiento no admite lugar a dudas ni tampoco mucha réplica además. Aún así hago un último intento desesperado para tratar de recobrar el control de mi persona.
"...es usted amabilísima, de verdad..." ella deja de sonreir y logra juntar sus dos pobladas cejas en una sola sin decir nada "...pero no hace falta que me lleve a ningún lado, en serio, creo que con tranquilidad podré llegar yo solo a..."
La puerta continúa abierta y la Superenfermera no da muestras de haber entendido una palabra.
"Vamos. No me gusta que la gente se haga de rogar, ni tampoco perder más tiempo de la cuenta en mis buenas acciones, así que MONTE, cariño, y acabemos cuanto antes con esto."
Asi que monto, claro, no me siento con fuerzas para emprender una huida a la carrera y tampoco capacitado para ofrecer una resistencia digna. Monto y luego asisto conteniendo la respiración al espectáculo que supone verla encajar su cuerpo en el asiento del conductor, es un proceso que carece de toda lógica posible pero el hecho es que unos segundos después está a mi lado, un tanto congestionada pero satisfecha sin duda por haber conseguido meterse ahí dentro una vez más.
"Creo que he cogido un poco de peso ultimamente. No se nota, ¿verdad?, pero yo SÍ lo noto cuando tengo que sentarme aquí dentro. Estoy pensando pillar una monovolumen, ¿sabe usted algo sobre esos vehículos?"
"Nada" digo en un suspiro porque no sé cuanto durará el oxígeno para los dos ahí dentro "¿puedo abrir una ventanilla?"
"¡POR SUPUESTO, CORAZÓN!" responde al instante con una carcajada, satisfecha porque quizás cree que ya me estoy sintiendo cómodo ahí dentro "Ahora a la parte alta, ¿no?...creo que me dijo algo sobre eso, pero después tuve que pelear con el paciente de la 2114 que ve una familia de cuervos que le persigue y me descoloqué totalmente...Dios, no sabe usted qué pertinaz puede ser la gente cuando se trata de alucinaciones, llegué a sujetarle por el cuello y zarandearlo para tratar de hacerle entrar en razón pero no hubo forma...¿sabe cariño?, tuve un tiempo en el que de verdad ME VOLCABA con mis pacientes, me apropiaba de sus problemas y los hacía míos para tratar de resolverlos, NO PODIA evitarlo, hasta que el asesor de Atención Al Trabajador del hospital me hizo ver que no debo empatizar tanto con la gente a mi cargo porque eso solo va a producirme dolores de cabeza...y dicho y hecho, ahora he logrado mantener las distancias...o casi siempre lo logro, pero hoy cuando le vi a usted tan desvalido y necesitado de ayuda  no he podido evitar que mi viejo Yo empático salga de nuevo a relucir..." me lanza una mirada de reojo y añade "¿se siente usted afortunado?"
Es una pregunta trampa, me vuelvo a mirarla embutida en su uniforme azul de enfermera, esos muslos ciclópeos embutidos en unas heroicas medias blancas que aguantan el tipo sin reventar y un mechón rubio escapado de su cofia que le da un ligero aire desquiciado. Sí, es una pregunta trampa y por eso regateo habilmente preguntando a mi vez:
"¿siempre va y viene con el uniforme del trabajo?...Yo estaría deseando quitármelo."
Ella parece un momento aturdida por el giro que toma la conversación y luego ríe atronadoramente:
"¡Ha-ha-ha!...no, chiquitín, solo cuando toca echarlo a lavar para traer otro limpio. En realidad suelo ser bastante coqueta y femenina, ¿sabe?"
Como para demostrarlo presiona con una uña laqueada de rosa chicle un cassette que asoma de un reproductor antediluviano y Doris Day empieza a canturrear que está enamorada de un chico maravilloso. Superenfermera hace una superinspiración que estremece toda la estructura del coche y dice soñadora
"Esto sí era música, ¿verdad?...pero bueno, dejemos de tontear o todo el hospital va a pensar que estoy saliendo con un chico nuevo" se ruboriza ligeramente y luego arranca de un modo poco apto para pacientes cardíacos "...vamos para la parte alta...cuando lleguemos me va indicando donde está la casa de sus amigos, ¿de acuerdo?"
Superenfermera lanza el pequeño Seiscientos como un misil entre el tráfico del mediodía, bramando tacos con las venas del cuello hinchadas cuando alguien le toca el claxon y a continuación dedicándome sonrisas beatíficas quizás pretendiendo hacerme olvidar el gesto de rottwweiller que se le pone cuando está enfadada. Cuando un jovencito tiene la mala fortuna de chillarle "mira-por-donde-vas-gorda" consigue de algún modo atravesar el seiscientos en su camino, bajar del coche y se las apaña para introducir las manazas por la ventanilla del chico y tirar de su pescuezo hasta sacarle medio cuerpo por la ventanilla
"¿QUE EDUCACIÓN OS HAN ENSEÑADO EN EL COLEGIO? ¿ESE ES EL RESPETO QUE TIENES AL PERSONAL SANITARIO ENCARGADO DE TU BIENESTAR Y EL DE TUS PADRES? ¿COMO CREES QUE DEBO COMPORTARME SI POR EJEMPLO MAÑANA INGRESAS EN MI HOSPITAL CON UN PAR DE COSTILLAS ROTAS Y TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO?¿CREES QUE PODRÉ SER PROFESIONAL Y OLVIDAR TU MALA EDUCACIÓN O QUIZÁS SERÉ UNA MALA PERSONA Y BUSCARÉ UNA FORMA DE VENGARME?"
"¡retiro lo de gorda!¡lo retiro!" dice el chico en tono ahogado, pero mi conductora ya trae de vuelta su generosa humanidad al Seiscientos en medio de un silencio poco usual dentro el maremagnum circulatorio, supongo que nadie quiere ser la siguiente víctima de Superenfermera.
"Que juventud" resopla cuando por fin logra acoplarse de nuevo tras el volante "¿cree usted que la especie humana desaparecerá dentro de un par de generaciones con esta pérdida de valores que estamos padeciendo?" al ver que yo no digo nada procurando no azuzar a la fiera, me da una palmada en un muslo y lanza otra risotada "¡tranquilo cariño, ahora no está usted para elucubrar sobre el futuro de la humanidad, lo que necesita es relajarse y descansar, y yo me encargaré de que esté usted en su casita en menos que canta un gallo!"
Tras semejante demostración de poderío femenino pienso que no diré nada aunque cambie de idea y decida llevarme hasta el desierto y abandonarme untado de miel sobre un nido de hormigas carnívoras. Por fortuna no tenemos que atravesar todo el centro de la ciudad y en diez minutos estamos enfilando la carretera estrecha que conduce a la parte alta, donde los ricos viven y se broncean por encima de la nube de polución  dejando que la plebe nos cocinemos en nuestro propio jugo colina abajo.
"Vaya, querido, creo que la última vez que subí aquí arriba fue con una ambulancia para recoger a un tipo que se había metido el tubo de la aspiradora por el culo, ¿PUEDE CREERLO?...oh,lo siento, seguro que he herido su sensibilidad, ¿verdad pequeñuelo?...pero es lo que ocurre cuando la gente tiene todo el dinero del mundo y nada útil en lo que emplear su tiempo: ¡EXPERIMENTAN!" tuve que darle un par de palmadas en un muslo porque me miraba directamente mientras hablaba y el Seiscientos estaba dispuesto a continuar ruta campo a través "...y creáme, lo de introducirse en el recto el bote de desodorante ya pasó a la historia, no saben qué inventar, están aburridos de todo y lo único que les hace sentir son las emociones nuevas...yo después de lo de la aspiradora dije que no volvería a subir aquí para atender in situ ninguna urgencia y han respetado mis deseos, no puedo quejarme, tengo unos jefes flexibles que acostumbran a atender mis peticiones apenas salen de esta boquita" ( "quien se atrevería a decir que no" pienso pero guardándome muy mucho de que se note lo que me pasa por la cabeza ) "¿será porque soy una profesional excelente y entregada como nadie a mi trabajo? ¡ME GUSTA PENSAR QUE SI!...¿usted qué cree, chiquitín?"
"Cre-cre-creo que es una profesional única en su género" digo sin faltar en un solo ápice a la verdad y Superenfermera se carcajea satisfecha.
"ESTA ES LA MEJOR PRUEBA" dice dirigiéndose a un invisible auditorio "¿QUIEN MEJOR PARA OPINAR QUE EL PROPIO PACIENTE QUE RECIBE EL SERVICIO?
Doris Day empieza a canturrear "Que será-sera" y coronamos la colina con mi conductora haciendole los coros con un vozarrón que envidiaría cualquier marinero vikingo. Imagino que JeanClaude y los demás se habrán metido ya en el refugio antinuclear acorazado de la casa si nos han oido llegar, y si no lo han hecho y nos están esperando tampoco me preocupo porque sin duda el resto del vecindario habrá avisado a los efectivos del ejército ante esa desgarradora demostración de poderío vocal. Afortunadamente Doris ( que no escucha a Superenfermera o de lo contrario hubiese metido la cabeza en el horno de gas ) termina con el "Que será", se arranca con algo más intimista y menos conocido y Superenfermera lanza un suspiro de desánimo porque de verdad estaba disfrutando.
Las puertas del camino de acceso a la casa de JC están abiertas y todo parece tranquilo y en silencio.
"Bueno cariño, me dijo al final de la carretera, ¿no es así?...entonces tiene que ser aquí...¿quiere que le acompañe dentro?"
"No es necesario" susurro estremecido todavía bajo los efectos de sus dotes musicales "Muchísimas gracias por su dedicación, mujeres como usted hacen recuperar la fe en...en el género humano..."
Superenfermera me contempla conmovida y tal como yo temía y pretendía evitar, se baja del coche, me abre la puerta del copiloto como si fuese un chofer inglés y anuncia orgullosa
"Venga, le acompaño hasta dentro, decidido. No me iré tranquila hasta dejarle tumbado y arropadito en su cama con la promesa hecha de no levantarse de ahí en las próximas doce horas, ¿de acuerdo?"
"Tiembla, JeanClaude" pienso porque sin duda si me hubiese propuesto encontrar un arma de choque efectiva para asaltar el chalet no habría encontrado nada tan idóneo ni terrorífico como Superenfermera.
Sonrío y enfilamos los dos juntos el camino de entrada...

viernes, 14 de diciembre de 2012

Un dia de perros ( 25 )

La rubia pone en marcha el vehículo arrancándole unos chirridos que no hacen presagiar nada bueno, lo cual hace que Gafitas le susurre en tono estrangulado a la conductora
"Intentemos que la vuelta no sea tan terrorífica como la ida, ¿vale?...tranquila"
"No me digas que me calme porque entonces me pongo nerviosa" gruñe la rubia agarrada al volante como si este fuese a empezar a girar y girar hasta salir volando hacia el espacio.
Solo puedo prestar una atención marginal a esas circunstancias porque ahora JeanClaude ha separado los muslos al máximo exponiendo un área pecaminosa gratamente poblada de matorral oscuro enmarañado, de hecho pone los puños debajo de las nalgas para elevar más el asunto a tratar y ordena
"Vamos. Chupa. Lo estás deseando, ¿o no?"
La verdad es que sí, y aunque la furgoneta se zarandea más que una vagoneta del Gusano Loco de la feria, me pongo a cuatro patas y comienzo por lamerle los muslos peluditos, embriagándome de los efluvios de su piel de macho psicópata.
"AAAAH...como me pones tío...vamos no te pierdas en preliminares, ve directo al grano" jadea JeanClaude pero aún así me hago un poco de rogar porque en ese momento tengo la sensación de ser el que lleva la sartén por el mango -nunca mejor dicho- y me agrada el papel de ser quien está controlando la situación por un minuto...
"Joder, es que estás tan bueno" cuchicheo refrotando la cara contra esas piernazas sin dejar de subir hacia arriba, de manera que cuando por fin meto la nariz en sus testículos, la polla de JeanClaude está roja como un tomate y parece a punto de explotar "...tío, te voy a hacer la mamada de tu vida" le aseguro, luego durante un segundo pienso en el karma chungo que tengo con el sexo durante toda esta historia, si se cumple la ley de probabilidades que llevamos desde el principio lo más seguro es que en breves momentos ocurra algo que me impida meterme ese caramelazo en la boca de manera que trato de evitar la predestinación, aplico la lengua plana en la base de aquel trabuco como si fuese a lamer un helado y comienzo a ascender hacia la cúspide deleitándome en el sabor cálido y salado, en el penetrante olor masculino que casi siempre se aspira cuando uno mete el morro en según que partes, subiendo hacia arriba, hacia el lugar donde me espera el gran premio...
...como era de esperar ni siquiera me he aproximado cuando suena un tremendo topetazo y de pronto me veo sentado boca arriba entre las dos chicas con la palanca de cambios a punto de hacerme un hombre entre los glúteos.
"¿q...q...que ha pasado?" balbuceo. La rubia ha dado con la cara contra el volante y trata de contenerse apretando con los dedos una hemorragia nasal parecida a la que yo tuve hace un rato, Gafitas en cambio está forcejeando con su cinturón de seguridad
"¿Que "qué ha pasado"? !Pues que la trastornada esta nos ha empotrado contra una farola! grita Gafitas evidentemente superada por una jornada que sin duda no está siendo lo que ella había proyectado esta mañana al levantarse. Cuando me enderezo veo que estamos en una calle más bien céntrica y alrededor nuestro se está montando un chocho de no te menees, otro coche nos ha dado por detrás, se ha arremolinado un montón de gente parloteando y dando voces, y por algún sitio veo destellar las luces azules de un coche de policía. JeanClaude a estas alturas ya se ha subido los pantalones otra vez privando al mundo de la gloriosa visión de su polla erecta y anda jurando de un modo que haría ruborizarse a algún rudo peón de la construcción.
"Mecagüen la puta, mecagüen la puta, vamos a portarnos todos bien o juro por mi madre que a mi me llevarán al trullo pero antes os dejo fiambres a los tres aquí dentro, ¿entendido?" grita. Luego me mira y ordena "tu, gordo. Túmbate en el colchón y hazte el muerto o parecido."
"¿y-y-y-yo?" tartamudeo como si no supiese quien era el gordo antes de que me agarre por el pescuezo y me tire en el mismo sitio donde estaba él hace un momento esperando a que le comiese el rabo "y vosotras id dando marcha atrás para sacar la furgo de la farola y a la poli le decís que vamos al hospital con una urgencia, que tu rubia estabas muy nerviosa y has perdido el control del vehículo."
"pepepe-pepepe-pepero yo no sé hacerme el enfermo" lloriqueo cual chucho pequeño.
Todos se vuelven a mirarme con gesto de incredulidad y JeanClaude compone una sonrisita indulgente.
"No me va a gustar hacerlo, pero si no ves manera de hacerte el inconsciente yo te echo un cable encantado"
Quiero decir "más tortas no" pero el muy animal estira el brazo y no puedo decir donde me golpea porque de pronto todo se queda a oscuras y dejo por un rato de existir...

"¿Se encuentra bien, cariño?...¿cariño?"
Alguien me está espabilando a base de unos cachetes en la cara que están rayando en la categoría de bofetadas manifiestas, así que tengo que abrir los ojos a la fuerza.
Buena parte del espacio visual ante mi se haya ocupado por una enfermera supergorda con bigotillo rubio y al menos medio kilo de máscara para pestañas en cada párpado. Al verme despertar sonríe, sujeta un termómetro ante mis narices y pregunta risueña
"¿Cuántos termómetros ve aquí?...no falle la respuesta o tendré que metérselo por el recto, ¡ha-ha-ha!"
"¡Uno!" exclamo apresurado, lo cual vuelve a hacerla sonreir benignamente.
"Era broma, pichoncito, no pensaba meterle nada por ningún sitio pero es bueno estimular al paciente en varios sentidos. ¿Puedo ayudarle en algo? ¿Le duele en algún sitio? ¿Se encuentra particularmente mal?"
"¿Donde estoy?" balbuceo mirando alrededor y viéndome rodeado de cortinas por todas partes.
"En un habitáculo de la sección de urgencias. Sus amigos parecían asustados pero el doctor decidió con acierto que lo que le había ocurrido no era más que un mal golpe y en cuanto despertase iba a estar como nuevo. No obstante hemos programado una radiografía para las 14:30, es decir, dentro de 45 minutos, para asegurarnos de que todo va bien en esa cabecita. ¿Le parece bien?"
"¡No!" chillo tratando de levantarme pero la gran mujer apoya una de sus manazas en mi pecho y quedo panza arriba sin poder moverme.
"Vamos chiquitín, no va a dolerle nada, y después nos quedaremos todos más tranquilos."
"¡No!" vuelvo a chillar aunque menos convencido.
La gran enfermera frunce el bigote con cara compungida.
"Cariño, si insiste en esa actitud tendré que utilizar las correas, dejarle atado a la camilla como una morcilla y pasará un rato muy incómodo hasta que terminemos con esto. ¿No le parece mejor relajarse y colaborar?"
"E-e-e-escuche, no ha sido ningún accidente, fue el tío ese que me trajo, el guaperas parecido a JeanClaude VanDamme, ese me noqueó para contar un rollo sobre que yo me encontraba mal. Tienen que llamar a la policía y que manden unas cuantas patrullas arriba a la parte alta, porque el tío tiene secuestradas allí a un montón de mujeres y no sé lo que puede hacer si yo no..."
La enfermera me ofrece una expresión preocupada y perpleja, luego agarra una jeringuilla, pincha un frasquito con ella y dice en tono suave
"Querido creo que está todavía bajo los efectos del shock traumático, así que voy a inyectarle una cosita que le va a ayudar a descansar un ratin y cuando se despierte ya habrá pasado la radiografía de su cabecita y estaremos todos más relajados, ¿qué le parece?"
"¡No!" vuelvo a chillar desesperado.
"Cariño, era solo una pregunta retórica" responde con gesto beatífico, me clava en el brazo la aguja y unos segundos después desaparezco de nuevo del mundo de los vivos...

...mi siguiente despertar es menos concreto en el tiempo, llevo un buen rato sintiendo como alguien me manipula y me zarandea de un lado a otro, y cuando por fin empiezo a darme cuenta de lo que sucede a mi alrededor estoy sentado a medias en una camilla mientras alguien termina de meterme el mono rosa de MercaChorbo por los brazos y me sube la cremallera.
"...al tipo que diseñó estos uniformes de trabajos tendrían que denunciarlo...¿de verdad le OBLIGAN a ponerse esto OCHO horas al día?"
Tengo que rebuscar en mi conciencia la razón por la que esa voz grave aunque femenina me resulta familiar, pero no consigo localizarla hasta que no termina de vestirme y se coloca ante mi. Es la superenfermera que me anestesió como a un gorrino antes de pasar por el matadero, radiante de satisfacción supongo porque todos sus planes han salido a pedir de boca.
"¿y-y-y-ya me han hecho la radiografía?"
"Ajá, gorrioncito."
"¿y salió algo malo?"
"Nanay dulzura. Está como una rosa."
"Entonces puedo irme ya..."
Me intento poner de pie pero siento un ligero vahido que me hace volver a sentarme en la camilla, con la cabeza dándome vueltas y el estómago revuelto como si acabase de bajar de una atracción de feria.
"Hum, lo que me temía, va a ser necesario llevarle a casa." masculla superenfermera pensativa para a continuación volver a sonreir de oreja a oreja "...pero buenas noticias, ratoncito, termino mi turno ahora mismo así que me ofrezco voluntaria para hacerle de taxista...nooo, no me de las gracias, para mi es un placer, mi vocación es ayudar al enfermo lo más posible, y no me importa sacrificar tiempo fuera de mi trabajo para dejar las cosas bien hechas."
"pero no estoy enfermo"
"no del todo, pero sí lo bastante"
"¿y la gente que me trajo aquí?"
"oooh, siento decirle esto, pajarito, pero volaron nada más dejarle. Espero que no los tenga catalogados como amigos porque un amigo no hace eso, es más, si un amigo mio me hiciese algo así..." oprime unos grandes puños con fuerza hasta hacer crujir los nudillos, lo cual me inmoviliza de terror "...pero no se preocupe, yo no soy su amiga pero voy a llevarle hasta su casa porque quiero y porque me apetece, ¿como se queda?"
Agradezco no tener el móvil encima porque si en ese momento oyese pitar al unísono el teléfono de la superenfermera y el mío, creo que volvería a desmayarme...

lunes, 10 de diciembre de 2012

Dangerous Liaisons ( 24 )



JeanClaude luce un apetecible look de vaqueros viejos extremadamente ajustados, una camisa a cuadros de manga corta que parece a punto de reventar y una sonrisa resplandeciente de galán de culebrón venezolano que me cuesta ignorar.
"Has visto todo lo que estoy haciendo por ti" me dice componiendo un falso pucherito con los labios "como me descuide me van a meter al trullo y todo porque no estás cumpliendo con tu parte del contrato"
"Ah, ¿si? ¿y cual es el contrato?"
"Ya sabes: tu eres el gordo feo que hace de todo, y yo el guapo que me aprovecho y te hago lo que quiero"
"Bueno, vale" digo haciéndome la mártir pero secretamente algo cachondo esperando ser violado por JeanClaude, supongo que la tensión sexual acumulada de la mañana me hace comportarme de esa forma tan poco natural en mi "estoy desarmado, vamos ahí detrás y me haces lo que quieras."
Como era de esperar él no se olvida de todo y se echa sobre mi con ojos lujuriosos, sino que chasquea la lengua y responde
"Demasiado tarde. Tenemos que irnos. Rápido, o le meto un tiro en el culo al barbitas ese que estabas a punto de follarte."
No debería ceder, porque tan pronto como Charly recuperece la lucidez en su intelecto volverá a babear tras el Deivid y me volverá a mirar como si hubiese aparecido una cucaracha dentro de su yogur desnatado con bifidus activos, y volverá a suplicar que me echen de MercaChorbo, y suponiendo que me libre de esta me veré en el paro con cuarentaytantos y terminaré mendigando a la puerta de las iglesias mientras el Charly y el Deivid siguen follando y JeanClaude se tuesta al sol en alguna playa perdida a la que haya escapado para huir de sus deudas con la ley, luego terminaré agarrando alguna enfermedad de esas que cogen los desheredados de la fortuna y dada mi constitución frágil moriré en un callejón entre dos cubos de basura, y seguramente Mr. Jones cuando pase por allí se hará pis en la cuenca de mi ojo en memoria del tiempo compartido...
...me vuelvo a JeanClaude y gruño
"Pégale un tiro a quien quieras, yo no voy a ningún lado. Que te den por el culo, zumbao."
Tanto él como Gafitas se quedan con los ojos desorbitados porque sin duda no es la reacción que esperaban, y me siento como un héroe por un instante.
"¿será posible como me complica la vida este hijodeputa?" masculla JeanClaude, luego da dos pasos hacia mi y me sacude un culatazo en la jeta con la pistola que me hace caer al suelo con la nariz sangrando a chorros. "Venga. Abre uno de esos portones en los que descargan los camiones y vámonos, o te sigo dando hostias hasta que entres en razón."
Se acabó mi minuto de gloria. Me pongo en pie sin soltarme el morro y vamos los tres hasta uno de las entradas de mercancía, en donde ya se oye el motor de algún camión que está esperando a ver si nos enteramos de que está ahí. Cuando abro está el jilipollas del Calvin Klein con su remesa habitual de cajas con calzoncillos y más pluma que un avestruz de tamaño adulto.
"OYE BONITA, LLEVO UN CUARTO DE HORA ESPERANDO AQUÍ, TE AVISO QUE NO TENGO TODA LA MAÑANA Y QUE A LA PRÓXIMA ME LARGO Y OS QUEDAIS CON EL CULO AL AIRE, ¿VALE? Y NO ME CUENTES EL ROLLO DE TENGO-UNA-HEMORRAGIA-NASAL PORQUE TU TIENES TUS PROBLEMAS Y YO LOS MIOS Y TE SORPRENDERÍA SABER EN QUÉ CONDICIONES HE VENIDO YO A TRAEROS CALZONCILLOS Y SUSPENSORIOS PARA QUE VUESTROS..."
El jilipollas frena en seco la perorata cuando ve la pistola de JeanClaude apuntándole a los huevos.
"Se trata de una emergencia, amigo" dice con una profesional sonrisa mi secuestrador "¿Puede usted descargarse solo? Este hombre tiene que salir de aquí ahora mismo, ¿entiende?"
"va-vavava-vavavaya si lo entiendo" dice el jilipollas con cara de ir a hacerse pis, y a pesar de lo que me duele el morro tengo que agradecer a JeanClaude que le haya dicho a aquel cretino todo lo que yo siempre quise hacer y nunca pude.
Dejamos al jilipollas descargándose él solo las cajas y corremos Gafitas y yo agarrados del brazo con JeanClaude pistola en mano apuntando al suelo y mirando a todos lados tal como si aquello fuese una película americana de las malas. No corremos mucho, llegamos a una furgoneta en la que distingo a la rubia trastornada de los baños sentada al volante, allí Jean Claude ordena a Gafitas ponerse de copiloto y con una sonrisita viciosa me dice:
"Tu y yo atrás. Que tal como está el tráfico yo creo que sí va a darte tiempo a hacerme una mamada, ¿qué me dices?"
Las mamadas son para mi como los bombones esos redondos que anuncian en la tele, que cuando me preguntan "¿quiere otro?" me es imposible decir que no, pero en esta ocasión me muestro un poco reacio a chuparle nada a JeanClaude, quizás debido a la carga de vibración negativa acumulada entre nosotros desde que empezamos con la relación. Por suerte mi raptor se agarra algo grande y grueso en la bragueta de sus vaqueros ajustados y me gruñe en la oreja
"¿ves qué burro me has puesto?...joder qué ganas te tengo, cabrón"
Una vez más mi escala de valores se reduce a polvo a la vista de un paquete bien puesto, y solo puedo lanzar un "guau-guau" lastimero del que se sabe rendido de antemano y tiene perfecta seguridad de que se va a tragar todo lo que haga falta. Gafitas se da cuenta por la mirada de profundísimo desprecio que me dirige un instante antes de cerrar la puerta de su lado, y también mi abuela fantasma que sentada sobre el capó de la furgoneta menea la cabeza negativamente.
"YO QUE TU NO LO HARÍA"dice solemne
No suelo darle palique al ectoplasma pero mientras soy arrastrado para ser sometido a todo tipo de deliciosas vejaciones sexuales tengo que preguntarla mosqueado
"¿y porqué no? ¿es que allá en los tiempos de los dinosaurios no conocías el refrán ese de "relájate y disfruta"? Pues es lo que pienso hacer"
JeanClaude se detiene un momento a hurgarse los bolsillos en busca de las llaves y abuela-ectoplasmatic aprovecha para volar hasta mi oreja y susurrar a voz en grito como es su especialidad:
"PERO MARICON...¿NO TE ACUERDAS DE LO QUE PASÓ CON EL FRANKIE? ¿NO TE ACUERDAS DE QUE CUANDO DESCARGÓ LAS PELOTAS Y SE LE PASÓ EL CALENTÓN TE DEJÓ TIRADO? PUES IMAGINA LO QUE HARÁ ESTE PSICÓPATA UNA VEZ LE ALIVIES LA TENSIÓN SEXUAL..."
Abuela tiene un poco de razón, pero eso ya lo había considerado yo y le sonrio con desenvoltura
"Tranquila, abue, pondré en marcha mis dotes de prostituta siciliana y le mantendré caliente como el rabo de una guindilla durante el tiempo suficiente como para urdir un plan y salir de donde sea. Soy un inútil para todo pero en cuestión de pollas, puedes estar segura de que..."
"¿PROSTITUTA SICI...?" empieza a vocalizar boquiabierta, y luego desaparece con la cara del que deja a alguien por imposible.
Pero bueno, ¿me va a enseñar mi abuela a mi como hay que mantener caliente a un tío?
JeanClaude me sacude una colleja un poco mosqueado
"¿estás hablando solo?...me pone nervioso...vamos, adentro."
La parte de atrás de la furgoneta es como suele ocurrir un batiburrillo de trastos entre los que destaca un desvencijado colchón que me hace pensar cuantos culos como el mío se habrán sentado ahí antes que yo.
"Rubia, conduce directo a casa. Y tu, Gafas, no hagas tonterías, no te voy a quitar ojo y si haces algún gesto extraño te vuelo la sesera, ¿vale?"
Gafitas no se menea, con lo cual no sabemos si ha comprendido o no, pero la rubia arranca y entonces Jean Claude, procurando no dejar más de un segundo la pistola fuera de su alcance, eleva el culo, se desabrocha los vaqueros y tira de ellos hasta la rodilla exclamando
"Aquí tienes, gordo. Mira como se alegra de verte."
Oh, cielos.
Ahí delante, entre los muslos abiertos de JeanClaude, tengo a la vista no una polla cualquiera, sino la jefa de todas las pollas. Un artefacto adecuadamente grueso y generosamente largo, con la cabeza apuntando a la barbilla de su propietario y dos pesados adornos navideños oscuros y peludos colgando bajo su base. Si existiese la empresa "MakingYourFavouritePollaEnterprises" empleada exclusivamente en diseñar para cada cliente la polla de sus sueños, a mi me hubiesen creado una justo así.
Amigo.
Qué hacer ahora.
Entiendo todo lo de las mujeres prisioneras en el sótano, la pedrada en la cabeza que de pequeño debió recibir JeanClaude y que le causó las lesiones irreparables que le hacen comportarse como se comporta ahora, y hasta entiendo el consejo de la abuelita sobre lo que puede hacer JeanClaude con todos cuando se le pase el calentón pero ¿qué puedo hacer?...no estaba preparado para esto.
Esto no es cualquier polla, es la polla perfecta, es...
La Polla...

sábado, 8 de diciembre de 2012

Love, love, love... ( 23 )


( Banda sonora apropiada para la lectura )


La generosidad de MercaChorbo llega hasta el límite de gastar el importe de una llamada telefónica para pedir un taxi que venga a recoger al Corneja y le lleve de vuelta a su casa. Charly y yo le despedimos diciendo adios con la manita mientras mi compañero pega la nariz al cristal y se aleja contemplándonos como si fuese a ocurrir una catástrofe terrible.
Yo la verdad es que estoy un poco nervioso porque estoy acostumbrado a que mi jefe me contemple como el que ve un ratón atropellado, y eso cuando tiene el día bueno. En cambio hoy tiene una expresión un poco soñadora en la mirada y las veces que me contempla de reojo es con un gesto más de extrañeza que de otra cosa...así que cuando el taxi del Corneja desaparece y nos quedamos él y yo solos, caminamos de vuelta al almacén bastante incómodos, separados un par de pasos y sin mirarnos a los ojos.
Una vez allí se rasca un poco el paquete a través de la tela rosa del mono y farfulla
"Tengo que hacer papeleo...aprovecha para recolocar todo esto un poco mientras tanto, ¿vale?"
No respondo, solo correteo hasta la otra punta para esconderme entre un par de montones de palets vacíos a tomar aire y ordenarme tranquilidad a mi mismo.
"Compórtate como el hombre adulto que se supone que eres. Si no haces mucho el gamba puede que mañana Charly te retire de tu puesto en los retretes y puedas volver a estar aquí...¿no crees que merece la pena el pequeño esfuerzo?"
Ignoro a mi abuela, que está sentada sobre una pila de cajas con una de sus medias ortopédicas enrollada alrededor de los ojos en plan "yo-no-quiero-verlo", y empiezo a dar una vuelta por aquí y por allá pensando en como puedo recolocar el material de la manera adecuada para facilitar el trabajo...no llevo ni cinco minutos cuando siento que alguien se me acerca por la espalda en el estrecho corredor que delimitan las mercancías a un lado y a otro.
Antes de que tenga tiempo de darme la vuelta unas manos se colocan en mis caderas y una pelvis se aprieta contra mi culo evidenciando algo duro y caliente, algo que no hace falta ser muy listo para adivinar de qué se trata a no ser claro está que alguien se esté entreteniendo en refrotarme el termo del café contra la raja del trasero. A la vez una barbilla peluda me acaricia el cuello mientras recibo un mordisco en el lóbulo de la oreja y oigo a Charly decir
"...joder...no sé qué me pasa pero desde que me he despertado de mi desmayo no he hecho otra cosa que pensar en el momento en que íbamos a poder estar tu y yo los dos sólos"
El Cool Water Light Blue me inunda las pituitarias, no puedo decir más que "arf-arf" mientras sin despegarse de mi espalda Charly me baja la cremallera del mono hasta el ombligo e introduce una de sus manos por ahí para acariciarme la barriga y las tetillas como si aquello fuese el pectoral de George Clooney y no una aceptable réplica del muñeco Michelín. Todo mi organismo me dice que eso no es normal, que Charly debe estar aún bajo el efecto de aquello que Ana le roció en la cara y que de alguna retorcida manera me estoy aprovechando sexualmente de él, pero qué quieres, nunca he sido un hombre de principios, por lo cual le agarro una mano y se la llevo a mi entrepierna susurrando
"no pierdas el tiempo ahí arriba chico, aquí abajo se encuentra el premio gordo"
...que no suelo yo ser tan urgente porque soy un tío al que le gustan los preliminares, pero temo que a mitad de polvo Charly recobre su ser habitual y le de un jamacuco o me deje sin polla de un bocado.
Cuando Charly aferra el premio da un respingo y la cosa dura que tengo contra la retaguardia también, estamos todos preparados, no hay tiempo que perder...
...me doy la vuelta, le meto la lengua en la boca y llevado por el mismo miedo a que esto sea un sueño y despierte antes de culminar meto yo también la mano ahí dentro y me da un vahido de placer al encontrar aquel cacharro al rojo vivo dispuesto para lo que sea menester.
Él se separa un poco, se baja el mono primero de un hombro, luego del otro y lo deja caer hasta los pies. La tranca de Charly queda un momento atrapada en el movimiento de la tela al bajar y luego recupera la posición de firmes golpeando con un sonoro "plop" la carne firme y peludilla que hay bajo su ombligo.
Cielos, en la vida me he visto en una igual, ahora pienso si no deberé mandar una cesta de flores o un jamón a "los-feos-también-follan" por hacer que todos mis sueños se hagan realidad...
Me arrodillo ante esa maravilla, desenrollo tres palmos de lengua y sintiendo el olorcillo cálido y especiado de los huevos de mi jefe me dispongo a obsequiarle la mamada de su vida...
...no he hecho más que rozar apenas aquello con mis labios cuando una voz conocida resuena en algún lugar del almacén muy cerca de nosotros. Es el jefe de personal, la misma buena persona que me concedió la prórroga de un mes en mi contrato laboral a cambio de una contundente sesión de tratos sexuales vejatorios...
"Tienen que estar por aquí, acaban de irse del comedor" le oigo decir "...¡Charly!...¿estás aquí?"
Charly pega un brinco, se sube la cremallera del mono hasta arriba y mientras trata de camuflar su aparatosa erección dice con voz atiplada
"¡Estamos aquí!"
No hemos tenido tiempo de componernos cuando aparece el degenerado aquel...¡con Gafitas!
"Esta muchacha quiere hablar contigo" me dice el jefe mientras Charly murmura algo como una excusa y desaparece con el rabo entre las piernas -nunca mejor dicho- "Debe tratarse de una urgencia grave, no me parece en absoluto pertinente que tengas que marcharte pero supongo que Charly podrá apañarse con alguno de los reponedores de aquí a la hora de salir...¿a donde ha ido este hombre?"
Gafitas apenas esboza una sonrisa tensa, después cuando el de personal da media vuelta para buscar a Charly ella se acerca a mi y dice en voz baja
"Lamento tener que volver a ver tu fea cara, pero pasa algo..."
"Lo sé, lo sé, me fui sin el gato pero pensaba volver a por él en cuanto saliese del trabajo, tranquila, yo..."
"NO se trata de tu gato....es el tío del chalet en la colina...me ha dicho unas cosas horribles, estoy acojonada...tenemos que ir tu y yo ahí arriba, tiene a unas cuantas mujeres encerradas en el sótano y no sé de lo que es capaz..."
"Pues vamos a la policía y que se joda" digo yo "no vamos a dejarnos coartar por ese hijo de..."
"No es tan sencillo...ha venido conmigo..."
La miro con incredulidad, luego avanzo poco a poco hasta asomar la cabeza por el pasillo central y encuentro al de personal y a Charly noqueados en el suelo. Junto a ellos y con una pistola en la mano está Jean Claude sonriendo como un zorro a la vista de un pelotón de gallinas.
"Por fin volvemos a encontrarnos...ya me lo pones dificil...¿no decían que los feos hacíais de todo?...pues a ti te veo un poco reacio..."

jueves, 6 de diciembre de 2012

Les vendanges de l'amour ( 22 )



...por fortuna el resto de la mañana hasta la hora del bocadillo transcurre con tranquilidad absoluta: no vuelvo a ver ni a Ana, ni a los seguratas, ni tampoco a Charly. De hecho no vuelvo a ver a nadie porque tras fregotear el charco de pis que me dejó como obsequio el amigo de JeanClaude, cumplo mi amenaza, me meto en un retrete, echo el candado y ahí sentado echo una siesta de la que solo me despierta mi reloj biológico avisándome de que es hora del almuerzo.
Tan profundamente he dormido que ahora dudo si todo lo ocurrido a primera hora de la mañana no será más que un sueño...
...por suerte camino del comedor me encuentro con el mismísimo Charly, que tras lanzarme una extraña mirada confusa farfulla
"¿Estabas en los servicios cuando fui hasta allí? ¿Puedes decirme qué ocurrió?"
"VAMOS, DILE QUE LE ACABABAS DE METER UN DEDO POR EL CULO Y TE DISPONÍAS A PRACTICARLE EL BESO NEGRO CUANDO TE CORTO EL ROLLO EL SERVICIO DE SEGURIDAD" cacarea mi abuela ectoplasmática haciendo una breve aparición. Evidentemente no entro en detalles, sonrío como si yo mismo fuese una buena persona y respondo:
"Te desmayaste. Vino el servicio de seguridad y te llevaron a la enfermería, me parece. No puedo decirte más."
Charly deja descolgar un segundo su adorable labio inferior como si hubiese perdido conexión con su sesera y luego me dice
"No sé...tengo sensaciones extrañas y cuando te he visto aparecer se han acentuado." se rasca pensativo su media barbita y añade "¿puedes pasarte por mi oficina después del almuerzo?"
"Oh, por supuesto. A sus órdenes, jefe" contesto haciendo un amago de saludo militar que le obliga a mirarme con gesto de no poder creer que yo sea tan jilipollas. Hasta yo me sorprendo a veces.
"Muy bien. Luego hablamos, entonces."
Entro al comedor en estado de calentón total porque algo en la actitud extraña de Charly me hace presagiar que la promesa de Ana está por concretarse y voy a hacer realidad mi sueño de follarme al jefe antes de salir del curro...
...mis pensamientos libidinosos se esfuman cuando veo al Corneja sentado en un rincón, sólo como siempre y royendo una zanahoria que acaba de sacar de un tupper.
Vale, me siento un poco avergonzado por toda la movida que se organizó en su casa a costa mía, pero a la vez estoy agradecido por ir a buscarme con su coche después de mi pesadilla ahí arriba en el barrio de los millonarios, y por darme asilo político después de eso. Así que avanzo con paso firme entre el relativo barullo de gente que va y viene, unos terminando su tiempo de descanso y otros empezándolo, y me siento frente a él. Por el ventanal que hay junto a la mesa se divisa el hermoso cielo azul que domina hoy la ciudad.
"¡aquí estoy!" exclamo jovial "Apuesto a que te estabas preocupando por mi..."
El Corneja ha paralizado la masticación de su zanahoria y me mira con algo que no sé si es malestar o preocupación. Yo como le conozco le doy una palmadita en el dorso de la mano estirando el brazo por encima de la mesa y me rio
"...siii, siii, me fui de estampida, y espero que le pidas disculpas en mi nombre a tu encantadora madre, a tus simpáticas hermanas y a tu...glup...a tu sociable hermano...es que no te puedes ni imaginar el estado en el que están las cosas, todo lo que me pasó anoche después de irme de tu casa, ¡y lo que me ha pasado hoy!" me inclino hacia él para poder hablarle en tono confidente y le susurro "...adivina a quien le he metido el dedo en el culo esta mañana..."
Los siguiente minutos son azarosos, el Corneja vuelve a demostrar su tendencia a atrangantarse poniéndose de color morado, tanto que tengo que dar un gritito pidiendo ayuda. Por fortuna en la mesa de al lado está el equipo de enfermería de MercaChorbo y un seductor ATS de aspecto caribeño le realiza al Corneja una rápida y efectiva maniobra de Heimlich, que hace expulsar a mi amigo un pedazo de zanahoria a velocidad de crucero contra el cristal y luego quedar boqueando con un color entre el amarillo blancuzco y el verde gusano.
"Joder, muchacho" le susurro sentado a su lado del banco y sujetándole por los hombros mientras el corrillo de curiosos se va dispersando "menudo susto de cojones que me has dado...No quiero parecerte borde pero mi vida ya está siendo de por si lo bastante interesante como para no tener que asistir a maniobras de salvamento a mis amigos en el rato del recreo...¿qué parte de "dedo-en-el-culo" te sobresaltó?"
No da tiempo a responder porque al momento aparece Charly, algo pálido también, que revuelve afectuosamente el cabello del Corneja y le pregunta
"¿Qué te  ha pasado, muchacho?...le has dado a todo el mundo un buen sobresalto..."
Mientras nuestro jefe se interesa por su estado de salud un poco de espaldas hacia mi yo extiendo el dedo corazón, me lo chupo y luego hago signnificativos movimientos de cejas hacia el trasero de Charly , lo cual hace al Corneja dilatar los ojos hasta el punto que no sé si van a salir rodando y tendremos que volver a llamar al enfermero morenito. ¿Será el personal médico también del mismo club que el resto?...
"Tranquilo, tranquilo muchacho " le dice Charly al Corneja en tono paternal "¿porqué no te tomas el resto de la mañana libre? Sacaré a este de la limpieza de retretes y se quedará conmigo en el almacén para cubrir tu puesto. ¿Qué me dices, eh?"
Oh, cielos.
Voy a estar solo ahí metido con Charly entre un montón de cajas.
¿Lograré que vuelva a caer en trance?

sábado, 1 de diciembre de 2012

You're so sexy ( 21 )






Cuando llego a los vestuarios todavía está allí Charly terminándose de ponerse el mono, y al verme llegar continua con la misma cara de ir a vomitar de un momento a otro el café con leche en los zapatos. No intento hacerme el guay porque mi sensibilidad extrema me muestra que no está el horno para bollos, solo voy hasta mi taquilla con gesto que espero parezca digno, la abro y para mi sorpresa es él quien rompe el silencio antártico diciendo:
"Tienes permiso para darte una ducha de cinco minutos antes de empezar a trabajar. No es por hacerte un favor a ti, sino al resto de la Humanidad que va a tener que aproximarse a tu organismo durante esta mañana. Apestas desde aquí."
Se retira con ese infartante culo haciendo "swiisss-swissss" mientras resbala bajo la tela del mono rosa y yo tras este acto de espontánea bondad por su parte empiezo a preguntarme si esa actitud distante no esconderá en el fondo una atracción irreprimible que trata de contener bajo una fachada de prepotente hijodeputa.
Me ducho de buen humor, tomándome mis buenos diez minutos para quitarme la mugre y el sudor producto de todo el estrés de la jornada anterior, después me enfundo el mono, sin calzoncillos como un gaitero escocés, y salgo erotizado al sentir la tela suavecita haciéndome cosquillas en el canalillo del trasero y otras zonas más erógenas que no hace falta nombrar. Por el camino hacia el cuarto de enseres de limpieza me cruzo con un rubio enorme muy parecido al que molía a tortas a Rocky en no-sé-cual de esas películas y me decido a preguntarle por JeanClaude alias recordemos que Adolfo:
"Eh, hola...te quería preguntar, ¿no ha venido Adolfo a trabajar hoy?...tenía que darle un recadito, ¿sabes?" coqueteo haciéndome la melindrosa.
Al parecer descubrir que soy un ser inteligente y que puedo comunicarme con el entorno le causa gran sorpresa porque me contempla como si acabase de ver a su gato dándole los buenos días, y solo pasados unos segundos responde:
"Ha llamado diciendo que se encontraba mal. Van a mandar a alguien en su lugar."
"Oh, pobrecito, pues si hablas con él le dices que se recupere, ¿okey, chato?"
Contemplo con alarma que el rostro se le vuelve colorado presa quizás de indignación y huyo correteando como una colegiala, contento pero en el fondo un poco preocupado por lo que me dijo la rubia en la puerta sobre la barbacoa y todo lo demás. Felizmente no tengo ni idea de donde fue a parar mi teléfono móvil en todos mis ires y venires del día anterior, gracias a lo cual ni localizo guapos ni hay guapos que puedan dar conmigo, imagino. Aún así accedo al servicio de señoras empujando mi carrito de los bártulos con temor reverencial por lo que me pueda encontrar, pero ahí dentro no hay ni una mosca. 
De hecho está todo tan limpio que ando sopesando la posibilidad de sentarme en uno de los retretes a echar una siestecilla para reponerme de la ajetreada noche anterior, cuando de pronto...¡zas!, la puerta se abre de golpe tras mío y entra Charly con ese gesto cariñoso que me tiene reservado en exclusiva.
"Ah, ya estás aquí" gruñe "Pensé que tendría que ir a buscarte a los vestuarios"
"Por favor, estás hablando con un profesional" digo aparentando suficiencia con el ánimo de hacerle esbozar una sonrisilla.
Entonces de un empellón se abre la puerta y aparece Ana, mi "tutora" en "los-feos-etc", que sin decir palabra se planta ante Charly, extiende el brazo y le pulveriza la cara con un spray plateado. Charly compone unos instantes cara de bobito encantador, parpadeando confuso y después se desploma como un saco en el suelo.
"¡Joder!¡Joder!" grito espantado "¿que-que-que le has hecho?"
Ella me contempla con unos ojos casi reptilianos y responde
"Mi parte del trato era que tu pudieses tener sexo con él antes de terminar el turno de trabajo, ¿verdad?...bien, la única forma por ahora de que eso ocurra es que él esté inconsciente, así que aquí le tienes. El efecto de la droga dura más o menos una hora, supongo que tendrás tiempo suficiente para relajarte. Durante ese tiempo estaré en la puerta para evitar que sufras intromisiones, no debes preocuparte. Buen provecho" La tía se pone en pie, luego se lo piensa, vuelve a acuclillarse, le abre el mono a mi jefe y tira de la prenda hasta dejársela enrollada en los tobillos. "Temo que te asalten escrúpulos de última hora, por eso me parece que tener a la vista la presa prometida te ayudará a culminar con éxito tu deseo." Sonríe con eficiencia y desaparece tras la puerta, diciendo con voz cantarina "Estaré ahí fuera, no entrará nadie, tranquilo."
De repente me quedo ahí, del todo atónito, con Charly tumbado boca abajo totalmente desnudo a excepción de un suspensorio que deja al aire dos nalgas rotundas, perfectas y ligeramente velludas.
"No lo harás, lo sé" dice el ectoplasma de mi abuela supongo que vuelto de unas horas de reflexión "no te aprovecharás de un hombre inconsciente, es más, saldrás de aquí corriendo y avisarás al servicio médico para que se encarguen de Charly, diciéndole antes a la zorra de la puerta que puede meterse sus favores donde le quepan."
"Oh, por supuesto" respondo mentalmente, pero la visión del precioso culo de Charly tan vulnerablemente expuesto me causa a mi pesar una terrible erección. Me chupeteo un poco el dedo índice y consigo que mi abuela ectoplasmática exclame horrorizada:
"¡NO IRÁS A HACER LO QUE PIENSO QUE VAS A HACER!"
"Prometo que será esto y nada más" digo distraido mientras me arrodillo a un lado de Charly y le acaricio el trasero peludito con un estremecimiento "...¡oooooh, esto es una puta maravilla!..."
Abuela salta sobre mis hombros y comienza a golpearme la coronilla infructuosamente dada su naturaleza inmaterial mientras grita
"¡NO PUEDES HACERLO! ¡SI LO HACES ESTARÁS EN DEUDA CON ELLOS, Y NO TIENES NI IDEA DE COMO TE LO VAN A HACER PAGAR DE CARO!¿ES QUE TENGO QUE DECÍRTELO TODO? ¿PUEDES SACARTE UN MINUTO DE LA CABEZA EL CULO DE ESE TÍO?"
Es tarde, tengo los ojos en blanco, vuelvo a chuparme el dedo índice con obscena delectación y comienzo a introducirlo entre los dos prietos glúteos de Charly...
...para mi sorpresa Charly, dentro de su inconsciencia, hace "¡oooh!" y levanta un poco la pelvis para facilitar mi avance.
"Ah, zorrilla, cuantos metros habrán circulado por aquí" murmuro en pleno extasis "apuesto a que si saco el dedo ahora y me lo huelo, aspiraré la fragancia del jabón dermoprotector que el Deivid utiliza para su higiene íntima..¿me equivoco, Charly?"
Charly eleva más las caderas y gracias a eso puedo ver que está totalmente empalmado...¡oh dioses, una hora va a quedárseme corta!...
Vista su disposición agradecida hago un poco movimiento de berbiquí con el dedo y luego, dado que no me ve nadie, lo saco de ese fruncido agujerito sonrosado y me lo chupo.
"...oooh, pero esto es una delicia, Charlitin...este culo debería ser declarado patrimonio de la Humanidad" canturreo y me arrodillo ante sus nalgas dispuesto a colocar la punta de mi lengua en el objeto de mis deseos antes de pensar en la punta de otra cosa "...¿me dejas que lo cate un poco más?...¿un poquito solamente?..."
El golpe de la puerta al abrirse de repente me sorprende en una poco digna postura con un palmo de lengua fuera a punto de introducirse entre los cachetes del culo de mi jefe, pero Ana compone el mismo gesto sobrio que si me hubiese sorprendido leyendo el diario deportivo.
"Cambio de planes" dice un poco de mal talante "Tu amiguito el raro debe tener alguna emergencia en el almacén y ha avisado a los de seguridad para que vengan a los servicios a buscar a su jefe. Ponle el mono más o menos en su sitio e invéntate una historia."
Yo que aún estoy salivando cual gorrión a la vista de gusano por culpa del ojete de Charly, protesto airadamente.
"¡Ah!...vale, entonces no hay trato, ¿no? No me le he follado, luego no tengo que dar nada a cambio."
Ana compone una sonrisa enigmática
"Dijiste antes de finalizar tu turno de trabajo, ¿no?...bueno, la mañana es muy larga, veremos que podemos hacer..."
Apenas acaba de hablar cuando la puerta del servicio se abre nuevamente y aparece el rubio de antes con otro cachotas de cabeza rapada y una media barba bastante morbosa, los chicos de seguridad en pleno.
"Oh, menos mal que han venido" dice Ana poniéndose la mano en el pecho como si tratase de contener los latidos de su corazón y señala como si no fuese un hecho obvio "hay un hombre inconsciente en el suelo".
El mismo rubio al que he preguntado por Jean Claude me lanza un bufido.
"Eres tu...¿se puede saber porqué le has dejado en pelotas?"
Charly sigue boca abajo con el culo un poco en pompa y el mono rosa enrollado en los tobillos, claro.
"Pensé que quizás necesitaría aire" aventuro
"¿Aire? Va a coger una pulmonía con tanta ventilación" dice el rubio borde y empieza a recolocar el mono a Charly con ayuda de su compañero. Después al ver que sigo ahí comprobando las maniobras vuelve a gruñir.
"Tu, fuera. Vuelve a tu puesto de trabajo."
"Estoy en mi puesto de trabajo, caballero."
"Ah, ¿eres el encargado de la limpieza de esto?"
"Ajá" asiento tratando de ser encantador.
"¿El que se encarga de fregar cuando alguien se mea fuera, no?"
Eso no ha sido politicamente correcto, por lo cual asiento de nuevo pero con dificultad.
Entonces el rubio se baja la bragueta, saca un chisme de escandalosas proporciones ( no sé si siempre será así o si la vista del trasero de Charly ha provocado una inusual afluencia de sangre hacia esa zona ) y alejándose un poco para no mojar a mi jefe, se pone a lanzar contra el suelo una meada de generosas dimensiones.
"¡Jo-jo-jo, como te pasas tío!" le dice su amigo de la barba.
"Ahora ya tienes algo que hacer en vez de estar mirando" me suelta el rubio con esa cara de borde que parece patrimonio exclusivo del servicio de seguridad de las instalaciones "Arranca y empieza a fregar."
Me avergüenza decir que el espectáculo del rubio haciendo pis me ha puesto un poco caliente, por lo cual solo inclino la cabeza con el rubor de una doncella y voy a por mi fregona mientras los dos gorilas agarran a Charly y se lo llevan de allí.
Cielos.
Cuanta tensión sexual, no ha hecho más que comenzar la jornada y ya tengo las pelotas doloridas e hinchadas como dos melones.
Mi pobre corazón no aguantará este ritmo hasta el anochecer...